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miércoles, octubre 18, 2006

Memoria de una Universidad Extinguida

Un pescador de cabotaje descubre flotando en un camalote un pergamino con la Memoria de una Universidad extinguida (sátira criolla donde toda semejanza con alguna realidad próxima y local es pura reincidencia) Desde que finalizó la ocupación militar, en la comarca Cromañón del país del Curro y la Patota, más precisamente en la Universidad Nacional Trucha (UNT), el poder y el conocimiento se hallan inextricablemente amalgamados, y los egresados que han sido partidarios de la secta política Montesca van y vienen como funcionarios públicos nacionales y provinciales. Pero está claro que se trata solo de una pequeña parte de esta macabra corruptela cuya hipocresía es preciso desenmascarar, ya que tanto la facción Montesca de la comarca, como las facciones Montescas y Capuletas que se pudieron haber engendrado en otras comarcas, han colonizado todas las Universidades convirtiéndolas en apeaderos locales, que operan como asilo para políticos varios en desgracia, despojándolas así de su autonomía académica y de su condición de instituciones nacionales. Hay en este momento en el Parlamento del país del Curro y la Patota numerosos proyectos para crear universidades, uno de ellos se trata de la Universidad Meridional de Cromañón, desprendiendo para ello la Facultad de Manufacturas Rústicas de la Universidad Trucha. Entrevistado el senador Capi Arcadich, oriundo de Cromañón, y autor de la iniciativa, dijo por TV, que los Montescos nunca lo invitan a la Universidad Trucha, por lo que decidió como revancha tener su propia universidad para desarrollar su vocación intelectual y docente, tanto para sí mismo como para el Partido Capuleto. La corrupción política Con la caída de la dictadura y el advenimiento de la democracia el candidato a gobernador fue Esculapio, un trepanador de la Facultad de Eutanasia, de filiación Montesca. Pero al perder las elecciones, lo designaron interventor en la Universidad. Sus discípulos inmediatos y que además son sus correligionarios lo secundaron, y para ello fueron ubicados como interventores en otras facultades y secretarías del rectorado Dos años más tarde, finalizada la intervención, el trepanador Esculapio ganó las elecciones para rector, y se quedó hasta el año en que cayó el Muro de Berlín. Pero existe en la Universidad un acuerdo fundacional por el cual el rector debe ser en cada turno, originario de cada una de las dos jurisdicciones geográficas en que está repartida la Universidad Trucha, la Trasplatina y la Cisplatina. De modo que un nuevo turno no fue posible, y se ubicó como rector a un anodino Montesco de una facultad que está ubicada en el impenetrable interior Trasplatino de Cromañón. Terminado el mandato, cuatro años después, en la calesita de la Universidad Trucha vuelve el turno de Esculapio, el viejo trepanador, acompañado de sus discípulos. El más idóneo de todos ellos, tanto profesional como políticamente, fallece en forma no anunciada, de modo que el candidato a sucederlo es un trepanador molar de filiación Montesca, que también ha sido uno de sus discípulos en la misma especialidad. Los demás especialistas son más pusilánimes o tienen muchos clientes en su profesión, y se reservan como playa de maniobras la propia facultad. El candidato trepanador molar se llama Adolfo “Hipócrates” Tower y pertenece a la banda Cisplatina de Cromañón. En el contexto político de Cisplatina, el Tata Corleone, que es un político aventurero y mafioso, comienza a armar su partido para desplazar a la vieja rosca facciosa a la cual él mismo había pertenecido. Ni Montescos ni Capuletos tienen que ver en este juego, que esta vez se libra sólo entre los partidos locales, propios de Cromañón, aunque Corleone, les pirateará punteros para su propio movimiento. Hipócrates se quedará entonces en la universidad por dos períodos, hasta el mismo año que estalló el papismo neoliberal, lo cual provocó ciertas protestas del lado Trasplatino, las que son acalladas reciprocidades mediante. Su delfín es un encofrador Montesco, que lo secunda como secretario académico apelado Calícrates del Val. Inesperadamente Calícrates pierde el concurso de su cátedra, pero el consejo directivo de la Facultad invierte el resultado del jurado, y lo designa profesor titular. En la Universidad Trucha, en casi todas sus doce Facultades, y también en la demás universidades del país del Curro y la Patota, los decanos elegidos por las mayorías electorales habían sido también decanos durante las últimas dictaduras. Inauditamente, con esas mayorías se fueron modificando los reglamentos de concursos, habilitando en ellos a los Consejos Directivos para impugnar los resultados de los mismos, con lo cual se viola abiertamente la independencia del poder jurisdiccional. En oportunidad en que el trepanador bucal Hipócrates oficiaba de rector y harta la población de los desaguisados de Corleone, Cisplatina fue intervenida, y es entonces que llega de una docta metrópoli el Interventor Amadeo y varios centenares de sus ex funcionarios comarcales. Se dice que esta migración salvó la universidad de la que era oriundo el propio Interventor, por cuanto de lo contrario esta gente hubiese quedado acampando en ella, con consecuencias imprevisibles para la ciencia y cultura mediterráneas. Aparentemente, el Interventor Amadeo había convencido a Montescos y Capuletos de que debían coaligarse si pretendían ser gobierno, y en consecuencia se armó una suerte de Contubernio que ganó las elecciones antes que estallara el Papismo Neoliberal, siendo los Montescos mayoría en el gobierno, además de ocupar la gobernación misma. El trepanador dental Hipócrates interrumpió entonces su mandato meses antes de finalizar, para asumir como Ministro de Educación, cargo que obtuvo merced a la ayuda propiciada desde el INSUNNE vía la Fundación de la Universidad Trucha. Se producen en aquella oportunidad diversos interinatos, y luego de ellos, el encofrador Calícrates es electo rector. Su cargo de secretario académico es ocupado por Dioscórides, un sangrador de la Facultad de Eutanasia, siempre del partido Montesco A poco andar, Hipócrates abandonó el ministerio, pues los maestros que están muy agremiados y cuentan con una acendrada conciencia corporativa son más difíciles de disciplinar que los profesores universitarios, y se fue como vicepresidente a la CONPRESI (Comisión Nacional de Prebendas y Sinecuras), una repartición nacional encargada de acreditar títulos y seminarios, y donde reina la paz de los sepulcros. Aprovechando el nuevo destino también se agenció el cargo de evaluador en la Comisión de Taumaturgia del Consejo Nacional de Supercherías y Cacheos (CONSUCA), desde donde pese a los esfuerzos del Dr. Garrahan se siguen cultivando en medio de un gran sigilo nuevas crotoxinas. Dioscórides, el sangrador de la Facultad de Eutanasia, que fungía de secretario académico, lo reemplazó como ministro, y a su vez es sustituido en su cargo por otro colega de la misma especialidad. Un miembro de la Intervención, que es oriundo de la docta comarca del Interventor sostiene que todo este circular orden sucesorio, entre dinástico e incestuoso, tenía un origen colonial y monárquico pues procedía de Salamanca donde había estudiado un tal Belgrano y fue orquestado mientras gobernó el Interventor Amadeo. Dicho sea de paso, este Interventor falleció de un ataque cardíaco con motivo de la insurrección popular que aconteció en Bizancio, la capital del país del Curro y la Patota. Cinco años más tarde, Calícrates fue reelecto, pero de nuevo ocurren traumáticas tensiones, pues se dice que como Hipócrates se había quedado dos períodos ahora le toca también a Calícrates otros dos turnos. Hipócrates vuelve sorpresivamente de Bizancio, y corre el rumor que ha vuelto para asumir el rectorado. Pero no ocurrió así. Sólo asumió como decano en la Facultad de su especialidad en forma un tanto virtual, ya que siguió cobrando y detentando su cargo en la CONPRESI. Mientras tanto, en la facultad del Foro Letrado, el profesor Ulpiano Barba había planificado el secuestro del hijo del Ministro de Eugenesia del gobierno de Corleone, prófugo desde 1999 en una comarca vecina por haberse alzado con la millonaria caja de los dineros reservados. Ahora, con motivo de su participación en dicha desaparición Ulpiano purga sus delitos en una cárcel VIP. El propio superior tribunal de justicia de Cisplatina, en tiempos que gobernaba en el país de la Patota un sultán, debió haber sido intervenido, pues cuando el padre del presidente de dicho Tribunal asesinó a su amante en una calle céntrica, no estuvo más que unos breves minutos detenido. Pese a que el Colegio de Letrados armó un gran escándalo, nada sucedió. El Rectorado pasó entonces de la eutanasia al encofrado sin que por ello se interrumpiera la continuidad de los jugosos negocios. Calícrates, el actual Rector, ex Decano de Cal y Encofrado, fue sucedido en el cargo de decano por un constructor apelado Cirenaico, ex Intendente de Trasplatina durante la última dictadura y por tanto responsable de la masacre de Margarita Belén. Bajo la cobertura de Cirenaico opera el tristemente célebre Néstor, alias Apolodoro, subsecretario de Desarrollo Social de Trasplatina. Como Rector, Calícrates fue electo por obra y gracia del lobby montado tanto por la Directora de un Fondo Nacional para la construcción de viviendas (FOPAR), enriquecida merced al simultáneo trabajo de su corralón de materiales, como por el Secretario de Turismo de Trasplatina que había sido presidente de un centro de estudiantes, y por el jefe de campaña del Gobernador de Trasplatina. Dentro de lo legal del último reglamento de concursos Calícrates pudo ganar el cargo de Profesor Titular recién en el Consejo Directivo de su Facultad, ya que la mayoría del Jurado señaló que el mérito correspondía a su oponente. Por tanto, digamos que el cargo que perdió en el concurso de oposición lo ganó en el Consejo Directivo por amplia mayoría, pues votó a su favor toda la secta estudiantil del Partido Montesco y los docentes de la última dictadura. A su vez, Calícrates es secundado por un individuo apelado Tripa Golda, ex colaborador del Intendente de Cisplatina, quien maneja la caja y toma todas las decisiones desde una UETGDS (Unidad Ejecutiva de Transferencia y Gestión para el Desarrollo Sustentable), entre ellas la administración de un Proyecto de Incubadora de Empresas. La recaudación de dicha caja es lavada en una Fundación de la Universidad Trucha, gerenciada por un sujeto conocido como Sergio Shylock, quien desde la misma dictamina las categorizaciones por las cuales los profesores cobran los incentivos, así como administra una Banelco con la cual regimenta la clientela académica y desde donde también pretende manipular los Comedores Estudiantiles. Para esas lucrativas faenas, en una universidad que tiene sus bibliotecas, talleres y boticas saqueadas, montó un edificio propio, fuera de la sede del Rectorado, en una coqueta mansión ubicada en la esquina de Santa Restauración y Día de la Independencia. A propósito de estas carencias, la enorme biblioteca del historiador santafesino José Luis Busaniche, de miles de volúmenes encajonados, fue a parar --adquisición mediante del Fondo Nacional de las Artes y gestión del goyense Luis Sosías Dalmau-- a los sótanos del Rectorado de la Universidad Trucha, y durante la dictadura militar fue ominosamente dada de baja y yace hasta hoy desaparecida, sin que haya mediado sumario alguno. El año pasado se habían convocado nuevas elecciones en la comarca. El Ministro de Educación Dioscórides, ex secretario académico de la Universidad, se había presentado como candidato a Intendente, contra Carmella, la esposa del Tata Corleone (el político aventurero y mafioso), ya que la Intendencia es el único reducto que le quedaba. Pocos días antes de la elección, casi la totalidad del Consejo Superior de la Universidad Trucha publicó una solicitada apoyando al albéitar Dioscórides como candidato a Intendente, donde se ponderaba su idoneidad, capacidad de trabajo y diligencia con la fauna silvestre. Luego, en esa Intendencia se concertó un suculento negociado con el fastuoso Casino, ubicado en un populoso barrio de Cisplatina. La corrupción económica En cuanto a la corrupción económica, habría que investigar a la propia Facultad de Eutanasia, la principal facultad de la Universidad Trucha. Ya para la década del 80 la sobreoferta de profesionales en Eutanasia creó gran escasez de trabajo, y el secretario académico de la misma, el inmolador de lactantes Samuel Serapión, que nunca fue de filiación Montesca, se dio cuenta que había una veta sin explotar entre los tanatólogos sin empleo para adquirir un título adicional que les permitiría una mejor opción en el mercado laboral, en tanto fuere barato y no implicara demasiado tiempo obtenerlo. Lanzó entonces Serapión, a fines de los 80, cursos masivos para formarse en taumaturgia. Una clase por mes, por una cuota de cien pesos mensuales, que brindaba al cabo de un par de años un titulo de taumaturgo. Los demás profesores cuyos bufetes también estaban con problemas económicos siguen dicho ejemplo, y para mediados de los 90, la Facultad de Eutanasia de la Universidad Trucha lidera los postgrados en el país de la Patota y el Curro, una veintena de carreras de especialista, con más de un millar de tanatólogos. Un lobotomista, socio de Serapión, dirige él sólo diez de estos postgrados Tal boom económico, que ya lleva una década, lo catapultó a Serapión como decano, en coalición con los profesores Montescos, pero más bien con la secta partidaria que hegemoniza el claustro estudiantil, y que lleva como enseña un pendón de color amoratado. Cuatro años después es reelecto, y estos estudiantes amoratados hacen carreras rápidas, dos de ellos en pocos años son profesores, uno acompañando a Serapión como secretario académico. En esos tiempos, con motivo de la catastrófica metamorfosis política ocurrida en el país del Curro, que llamativamente había coincidido con la caída del Muro de Berlín, los profesores Montescos fueron perdiendo relevancia política. Pero aprovechando la nueva era que se abría, de apertura infinita, Serapión comenzó a fatigar el planeta suscribiendo convenios, propios de un mercantilismo de boticario, tal como lo practicaba desde hacía un tiempo una comarca vecina de mayoría Capuleta que culminó hace poco en un escándalo de ribetes internacionales. El rector Hipócrates Tower fue invitado a todos estos viajes que fueron costeados con retenciones sobre los postgrados. Pero al asomar la CONPRESI, los postgrados fueron sometidos a evaluación, y al no prever el Rector y el Decano la problemática situación, con las necesarias contraprestaciones y reciprocidades, ninguno de ellos quedó en pie. A partir de entonces no se hicieron más postgrados, y ahora todos son cursos sin diploma final. En ese interín comenzaron a aparecer facultades de Eutanasia privadas, y los especialistas en eutanasia preocupados por la intensa demanda del mercado presionaron por la implantación de cupos. Serapión lanzó la idea en forma de una materia introductoria filtro consistente en la alquimia, ya que por estatuto y otras yerbas no es posible imponer cupos. En ese momento era la única facultad en 500 leguas a la redonda, unos mil estudiantes ingresantes por año, y se designó para cubrir esa cátedra a un patólogo con credenciales como profesor de alquimia, del que se dijo que descendía de un sabio francés que cultivaba la misma disciplina y que un gobernante conocido como El Supremo lo había retenido en estas tierras contra su voluntad. Aparece entonces una academia que instruye para el examen de ingreso, y al tiempo se sabe con fritas que el patólogo en cuestión no descendía del sabio francés ni era rey de bastos pero sí se trataba del propietario de dicha academia privada, por lo que para evitar un proceso judicial debió renunciar a su cátedra. Lo reemplazó Agramanta, la esposa del secretario académico del inmolador de críos Serapión, hasta ese momento docente auxiliar, ya que su título terciario de profesora de alquimia le impedía desempeñar una carrera en las cátedras existentes. Sólo se dejó entrar a un centenar de estudiantes por año, por lo que hay que soportar protestas, sentadas, juicios, etc, pero la medida limitacionista aún se mantiene. Casualmente!!, una de las nuevas universidades privadas de Bizancio, denominada BASTA, con filiales en urbes dichosas y felices y en comarcas australes, cuyo propietario es nieto del autor del Fraude Patriótico, y socio de un jerarca del Santo Oficio que fue recientemente extraditado, decidió instalarse en Santo Temístocles, un pueblito en la franja Cisplatina de Cromañón, con una Facultad de Eutanasia. Y dicha Facultad comenzó a aceptar, con una cuota relativamente baja a los que no habían logrado entrar en la Universidad Trucha. Dicha Facultad privada, que ya ha graduado numerosos alumnos, es la única aún no acreditada por la CONPRESI de la veintena que existen en el país en este momento. En el pueblo hay una treintena de semi-especialistas, es decir menos que las materias de un curriculum de la especialidad. De allí parece que provienen las resistencias de la CONPRESI. Esto da para pensar, pues BASTA-Santo Temístocles tiene en este momento más alumnos que la Facultad oficial, la misma que posee medio millar de docentes. La Facultad del Escándalo En fin, para 1998 el estatuto impidió que el Decano Serapión ejerciera un tercer mandato. Un profesor Montesco fue el candidato, pero no aceptó la cláusula o condición de que no puede mover a nadie en el decanato, ya que se esperaba que el inmolador Serapión volviera al comenzar el nuevo milenio. Se produce una crisis profunda, en la que incluso la secta de color amoratado se fraccionó. Pero finalmente un partero, Montesco a medias, de nombre Rufus, fue ungido en el puesto de Decano como hombre de paja. Estando Serapión ya algo longevo, los integrantes de la secta amoratada comenzaron a mascullar la sucesión que vendrá. Con este objetivo se obligó al decano Rufus a dar la cara para concertar concursos muy poco transparentes. Serapión de todos modos controlaba el Consejo Directivo, pero el que tiene que afrontar el estropicio es el decano Rufus, de forma que el contubernio académico se quiebra, y Rufus logra sobrevivir con el apoyo de la Juventud Universitaria Capuleta (JUC), que presidente K de por medio resurge como ave fénix en Eutanasia. Buscando flancos gelatinosos se encontró que en la gestión de Serapión hay un faltante de varios palos. Al ponerse el asunto espeso, se radican denuncias y varias personas del área contable van a la gayola. Serapión dice que se trata de una maniobra para desprestigiarlo y que en todo caso el personal ha burlado su buena fe, y entonces el juicio se demora para las calendas griegas en la justicia federal, que se administra en la propia Cisplatina. Un año después de la insurrección de Bizancio, amargado porque ve que el inmolador de lactantes Serapión retornará en triunfo, el Decano Rufus produce días previos a las elecciones unas traumáticas declaraciones a la prensa y la TV, donde a semejanza de Pontaquarto confesó que en la Facultad de Eutanasia anidaba una mafia, y que esa mafia designó a su propia persona, pero que más luego se arrepintió, y ahora quiere tranquilizar su conciencia. ¿Que hacer? ¿Que complicidad tiene el rectorado en todo esto? Al menos, la culpa de dejar hacer, aunque podría haber más entuertos vía la secta partidaria de color amoratado, que controla el rectorado, y además muchos otros cargos en el propio ministerio de Eugenesia de Cisplatina. En fin, es una larga y sórdida historia, aunque faltaría sumar a ello el relato de otros casos que son aún más patéticos. ¿Cuál debe ser el organismo que podría instruir denuncias sobre esto? La Universidad Trucha fue objeto de investigación hace unos años por parte de un programa televisivo denominado Telenoche Investiga, con cámaras ocultas, en la facultad de los Letrados. Pero esta estrategia investigativa no parece ser ahora un método adecuado a seguir. ¿Por que no la Fiscalía Nacional de Investigaciones Administrativas?, donde se podría investigar si la universidad tiene un sistema de gestión muy débil, un rector que viola las reglamentaciones, unos profesores que cobran extra por cosas que están incluidas en mayores dedicaciones, etc, sin que nada ni nadie se de por aludido. El rector confesó en cierta oportunidad, aunque a media voz, que él tiene un balance de poder muy complejo, y puede intervenir muy poco en las facultades. Por ejemplo, sin una denuncia concreta el Rector sostiene que no podría investigar el fuerte rumor que circula de que pagando es posible entrar en la facultad de su propia especialidad, ¿que padre confesaría que su hijo entró de esta forma? La misma CONPRESI puso en el primer informe que esta institución se parecía mas a una confederación de facultades que a una universidad. Vaya descubrimiento, ¿a que se parecen acaso las demás Universidades del país de la Patota? ¿y a que se parecen los mentados organismos aquí mencionados como la CONPRESI y la CONSUCA? Melquíades el barquero archivero

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