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martes, septiembre 19, 2006

Sodomización en el Colegio Militar (2005)

Sodomización Compulsiva en el Colegio Militar-Argentina-Siglo XIX (reproducción parcial del capítulo 3 de la Genealogía de la Tragedia Argentina, que pertenece a su vez al tomo XV de la obra titulada Un Debate Histórico Inconcluso en América Latina, http://www.er-saguier.org) por Eduardo R. Saguier e-mail: saguiere@ssdnet.com.ar Indice Sodomización Compulsiva en el Colegio Militar-Argentina-Siglo XIX I.- Expulsión y reclusión como dispositivos de encubrimiento. I-a.- Estereotipación de conductas y reclusión en el Depósito Correccional de Menores. I-b.- Sodomización compulsiva. I-c.- Estrategia de autodefensa o chantaje. I-d.- Encubrimiento e impunidad facciosos. II.- Conclusiones. Apéndices. Listados Bibliografía. Abreviaturas. AGE= Archivo General del Ejército AGN= Archivo General de la Nación AGCMN= Archivo General del Colegio Militar de la Nación AVH= Actuaciones de Valor Histórico. CMN= Colegio Militar de la Nación EMGE= Estado Mayor General del Ejército LCN= Libros Copiadores de Notas del CMN LO= Libros de Ordenes del Día del CMN MMGyM= Memoria del Ministerio de Guerra y Marina La mayor parte de los oficiales mencionados en este trabajo están a continuación y entre paréntesis acompañados por dos números y una letra que significan la promoción, el orden de mérito y el arma elegida; datos éstos tomados de la obra de Figueroa (2001). Palabras Claves Corrupción militar--cortesanía militares--Depósito Correccional de Menores--encubrimiento faccioso--encubrimiento militar--endogamia militar--esclavitud infantil--estrategia de autodefensa o chantaje--favoritismo militar--honor familiar--Impunidad facciosa—masculinización militar--mercadeo de grados, honores y excepciones al servicio militar--mercenarismo y enganche como mecanismo corruptor y represivo—orden meritocrático-prebendario--prebendalismo--prevaricación o simonía militar--sexualidad militar--sodomización compulsiva.- Keywords Family honor—meritocratic-prebendary order--military corruption--military courtesy--military favoritism--military simony--military sexuality--military cover-up--military endogamy—military nepotism--infant slavery--self-defense strategy--bounty system--compulsive sodomy--minors deposit—prebendalism. Sodomización Compulsiva en el Colegio Militar-Argentina-Siglo XIX La persistencia de vestigios o secuelas de antiguas formas de dominación tradicional, subsistieron en el seno de la modernidad y de los nuevos órdenes político-sociales.[1] En América Latina, la adquisición venal o soborno de lealtades militares, expresado en los premios y/o certificados de tierras, se asemejaba mucho a la de la compra-venta de indulgencias o simonía ocurridas en el seno de la Iglesia, y también ¿porqué no? a la compra-venta de fallos o sentencias tribunalicias tipificada como prevaricato en el ambiente judicial. En ese sentido, en la Provincias Unidas del Río de la Plata, desde la desmovilización y debacle del Ejército Nacional Republicano, en las postrimerías de la guerra contra el Imperio del Brasil (1828), se padeció de una vulnerabilidad moral que se profundizó con el tiempo a escalas imprevisibles, alimentando una impunidad institucionalizada, y un tipo de estado patrimonial-prebendario.[2] Expulsado el caudillismo Rosista (1852) y desatada la guerra contra el Paraguay (1865-69), estas vulnerabilidades renacieron con la desmovilización de los ejércitos producidas al final de la Guerra de la Triple Alianza (1869) y de la Guerra contra el caudillismo de López Jordán (1873), y se acentuó luego de la denominada Conquista del Desierto (1880) con la esquizofrenia del discurso militar oficial, entre meritocrático (Ley de Ascensos, 1882) y prebendario (certificados de tierras, 1888). Paralelamente, el influjo del moderno imaginario socio-darwinista, difusor de la inferioridad indígena y mestiza y de la jerarquía de razas adelantadas y sometidas, adocenó ideológicamente la lealtad de los cuadros de oficiales.[3] El Colegio Militar no podía quedar exento ni ajeno al juego ni a la deformación de estos dispositivos, que afectaron dichos estados y dichos ordenes institucionales, y en muchos casos recayó en la reproducción de los mismos vicios que vinieron a remediar. La proliferación de dispositivos de impunidad, encubrimiento, favoritismo y nepotismo amenguó la moral y sembró la semilla de la conspiración. Difundido el clima de corrupción, favoritismo y nepotismo, se fueron contaminando las diversas transacciones que en negociación cotidiana trababan las autoridades del Colegio Militar y su Compañía de Cadetes con las instancias del poder burocrático, tales como la Comandancia de Armas, el Depósito Correccional de Menores, la Capitanía General de Puertos, la Comisión Superior de Vigilancia, y la Fiscalía de Instrucción Militar; así como con otras esferas de dominio, como la esfera política (Poder Legislativo, partidos políticos), burocrática (Correos y Telégrafos, Tierras y Colonias), y religiosa (Vicariato Castrense); e instancias de poder militar externas a la vida del Colegio, tales como el Ministerio de Guerra, las Oficinas de Enganche, la Guardia Nacional, el Depósito de Reclutas, la Comisión para Compra de Armamentos en Europa, el Tribunal de Clasificación de Servicios Militares, y el Estado Mayor General del Ejército. Entre los dispositivos de naturaleza estamental aún prevalecientes en los órdenes patrimonial y burocrático se destacan aquellos que produjeron impunidad, encubrimiento y endogamia. La impunidad se muestra elocuentemente en el encubrimiento de los que incursionaron en abusos sexuales. I.- Expulsión y reclusión como dispositivos de encubrimiento militar. El dispositivo del encubrimiento militar lo subdividiremos en cuatro rubros: 1) Reclusión en el Depósito Correccional de Menores; 2) Sodomización compulsiva; 3) Estrategia de autodefensa o chantaje; y 4) Encubrimiento e impunidad facciosos. I-a.- Estereotipación de conductas y reclusión en el Depósito Correccional de Menores. No obstante el prestigio creciente del Colegio Militar, sito en ese entonces en Palermo (Buenos Aires), a partir de la derrota de la Revolución Liberal Nacionalista de 1874, donde habían participado algunos cadetes que fueron expulsados, y la renuncia del coronel Juan Czetz a la dirección del Colegio, se comenzó a generar un clima permisivo que derivó durante la gestión directiva del coronel Mariano Moreno en diversas promiscuidades, que culminaron en casos de sodomización compulsiva.[4] La producción de estos lastimosos eventos –ignorados en la obra de García Enciso (1970)-- nos reveló la existencia de una estereotipación estigmatizante de ciertas conductas, tipificadas como asociales, y también de un archivo reservado del Colegio, que se extendería hasta la misma actualidad, donde sólo algunos casos habrían quedado reflejados en las Ordenes del Día.[5] La homosexualidad era tipificada como pecado nefando, y los cadetes hallados in fraganti cometiendo dicho pecado eran remitidos en calidad de presos a disposición de la Capitanía General de Puertos, para ser reenviados como expulsados al Depósito Correccional de Menores para marineros.[6] Entre los primeros incursos en esta figura penal militar nos encontramos con individuos como Santiago Castilla y Diego Cruz Brittain, nieto de algún esclavo del comerciante británico James Brittain, de larga y trágica vivencia en el Río de la Plata. Al frente del organismo portuario se hallaba el Dr. Diego Gregorio de la Fuente, y al cesar en su mandato como Capitán General de Puertos, en 1865, fue reemplazado por Carlos Alberto Mansilla, hijo del General Lucio N. Mansilla, quien se había hecho cargo interinamente de la Institución, siendo confirmado en julio de 1880.[7] En su renuncia como Encargado del Depósito Correccional de Menores, Juan B. Zunzunegui revela la existencia de trabajo esclavo infantil, pues menores de 8 a 16 años de edad pasaban todo el día trabajando obligatoriamente en la carga y descarga del carbón para la Armada Nacional, sin que tuviesen siquiera “…una buena cama donde poder reposar de las fatigas a que se los tiene condenados, pero ni aún esto disfrutan estos desgraciados a esepción de 2 o 3 a quienes sus respectivas familias cuidan de proveerlos de colchones para dormir. Los demás apenas si tienen una miserable manta para cubrir sus miembros y esto a expensas de las mismas familias, en tanto que los mas duermen sobre tablas sucias y ásperas expuestos a la intemperie y a la lluvia, pues el buque hace agua hasta por los poros de las maderas”.[8] Como consecuencia de ese clima represivo se fueron gestando entre las promociones de jóvenes aspirantes a oficiales círculos informales de poder consistentes en logias o sociedades estudiantiles secretas.[9] Y de resultas de dichos círculos se reprodujeron episodios que podríamos definir como de violencia originaria, que culminó en abril de 1877 con nuevas expulsiones y destituciones.[10] Sin embargo, la buena conducta ulterior hizo que el nuevo Director Coronel Julio de Vedia reviera las medidas y levantara los castigos.[11] Aparentemente, esta generosa indulgencia fue contraproducente pues al poco tiempo dichos círculos volvieron a sus andanzas.[12] La escasa información hasta ahora rescatada parece insinuar la existencia de una violencia sistemática alimentada por el encubrimiento de actos deleznables, en lo que en la jerga se conocía como manteada o choteada, prestamente ocultada y encubierta.[13] Para peor, con motivo de los sucesos revolucionarios del 80, y so pretexto de ponerlos a salvo, los cadetes son enviados a Martín García. Por ese motivo, el Colegio sufre la deserción de numerosos alumnos que toman partido contra la federalización de Buenos Aires.[14] Pero luego de la derrota del Gobernador Carlos Tejedor, el Colegio y sus cadetes persistieron en los cálculos conspirativos de los actores políticos en juego.[15] I-b.- Sodomización Compulsiva. Como es sabido el control de la vida higiénica y recreativa de los cadetes en el Colegio Militar era una preocupación que las autoridades del Colegio y de la Comandancia de Armas habían institucionalizado, al influjo de las corrientes higienistas en boga durante la hegemonía del imaginario socio-darwinista. Todos los días desde diciembre de 1870 las autoridades del Colegio conducían a los cadetes a la desembocadura del Arroyo Maldonado en el Río de la Plata, al compás de un tambor con redobles de candombe, para brindarles el privilegio de contar con baños matinales.[16] Seis años después, llegar al río se hizo más difícil pues con motivo de la iniciación de las obras de remodelación del Parque 3 de Febrero se prohibió al alumnado internarse en él, salvo que lo hicieran acompañados por un oficial.[17] A los efectos de un control de la recreación y de la sexualidad, también se había establecido una prohibición terminante de traspasar los lindes perimetrales del Colegio. Esa prohibición se enfatizaba en los horarios nocturnos, para evitar la tentación de concurrir a bailes, fandangos y casas de tolerancia existentes en los alrededores o en el propio centro de la ciudad, al cual se accedía mediante el tramway que corría por la Av. Santa Fé, o a través del apeadero ferroviario.[18] Dicha prohibición se extendía a toda hora para evitar “…separarse más allá de los límites marcados por los rieles del Ferro-Carril del Norte”, que separaba al Colegio Militar del Arroyo Maldonado (hoy corre cubierto por la Av. Juan B. Justo) y su desembocadura en el Río de la Plata. En este espacio geográfico es donde durante los días de fiesta o feriados, ocurrían unas prácticas compulsivas y violentas en desmedro por lo general de los físicamente más débiles.[19] Estas prácticas de acoso sexual también ocurrieron en la Isla de Martín García en oportunidad de viajes de instrucción, en la oscuridad del bosque de Palermo; y asimismo, pero de un modo consentido, en la nocturnidad de la cuadra.[20] La estrechez de los dormitorios, que a partir del segundo año se segregaba por arma, y la extrema proximidad de las literas entre sí, era para el Director del Colegio Coronel Nicolás H. Palacios un verdadero peligro para la moral.[21] En ámbitos antropológicos se asigna a la sodomía compulsiva un origen ritual de iniciación o pasaje; estrechamente asociado con las numerosas apelaciones a lo sexual como forma de dominación, “…desde comparaciones del pene con el fusil (entendido como arma de ataque y control), hasta vinculaciones entre la defensa de la pureza e integridad sexual de la novia o la madre con la patria”.[22] En medios psicológicos y psicoanalíticos se le atribuye a la cultura militar una valoración distorsionada de la virilidad, que mutila radicalmente la eroticidad, al concentrarla en el pene, en la penetración y en el orgasmo.[23] Y en círculos psiquiátricos se asigna a los autores de la sodomía compulsiva una suerte de pulsión castratoria del otro.[24] Pero para una caracterización de orden criminal o penal es fundamental determinar el dolo de los victimarios así como la inocencia de las víctimas.[25] En el caso aquí estudiado (el de los Aspirantes César Cerri y Felipe Goulú, de 16 años de edad, ocurrido en noviembre de 1880, y pertenecientes en ese entonces al tercer año del Colegio), el formulario de preguntas del oficial sumariante y del Fiscal Capitán Fanklin Rawson pareciera no distinguir entre los actos sexuales consentidos, que remite como precedente a la civilización de la Antigua Grecia; y los actos compulsivos o castratorios, que reenvían a la horda primitiva.[26] En cuanto a la caracterización del episodio que aquí estudiamos, los victimarios no lo atribuyen a un acto de violencia sino a una broma o chacota.[27] En ese sentido, es preciso tener en cuenta que caracterizar el hecho imputado como broma tiene sus propios límites y riesgos por cuanto para ello el acto debería estar marcado sólo por una naturaleza puramente ocasional y por una conformidad mutua o connotación consensual.[28] Si por el contrario, el acto fue compulsivo y reincidente, como lo prueban los testimonios de los acusadores, y tuvo derivaciones delictivas preterintencionales necesariamente dejó de ser una mera broma y pese a que no se habría consumado el coito (en el caso de no haber existido penetración), el hecho debió padecer necesariamente de un ingrediente de profunda humillación y degradación.[29] En estos casos de bromas sexuales, se sabe como comienzan pero nunca como culminan. Por último, las declaraciones de las víctimas y de los victimarios están mediadas por el léxico y la interpretación semántica del oficial sumariante y del escribano que redactó las actuaciones.[30] Los testimonios de los acusadores revelan que el primero de los citados Aspirantes dominaba la técnica del acoso pederasta, al voltear y sumergir a sus víctimas menores en el agua del arroyo, al extremo de ejercer una docencia de la misma, oficiando de entregador para la iniciación sexual de su amigo cadete.[31] Es indudable que no hacían otra cosa que reproducir pautas de conducta que habían sufrido otrora o que habían visto ejercer en otros camaradas. Los Aspirantes víctimas del acoso pre-sexual y/o sexual eran los más jóvenes, de 12 a 15 años de edad, la mayor parte provincianos, sin familia en Buenos Aires, y a quienes el lapso del fin de semana no les alcanzaba para ir y volver de sus localidades de origen.[32] Es decir, en el acoso existió entre los actores una diferencia o distancia etaria que alcanzaba a un período de cinco o seis años, o hasta de seis promociones.[33] Como consecuencia de estos escándalos el Ministro de Guerra Benjamín Victorica tuvo que crear una Comisión Superior de Vigilancia.[34] Esta Comisión, que nada tenía que ver con la Comisión Examinadora y con la Comisión Superior Inspectora, debía “…visitar tres veces por año el establecimiento sin previo aviso, informando el cumplimiento de reglamentos y ordenanzas”.[35] Como se comprenderá, la creación de dicha Comisión debía obedecer a razones más graves que la mera existencia de accidentes mortales por causas fortuitas.[36] Los primeros criminólogos argentinos (Escobar, Gómez, Ingenieros), seguramente estuvieron al tanto de este escándalo de proporciones del que nadie hasta ahora ha hablado (ni siquiera el historiador del Colegio Gral. García Enciso), pues concluían que los establecimientos educativos pupilos o internados eran “peligrosos semilleros de prácticas homosexuales”.[37] I-c.- Estrategia de autodefensa o chantaje. Es ampliamente conocido como la homosexualidad consentida ha sido en la historia materia de chantaje o presión sobre quienes incurrían en estas prácticas de forma clandestina y anónima. Ventilar secretos, hablar más de la cuenta, contar todo lo que se sabe, con el objeto de perjudicar a una o más personas descubriendo confidencias o intimidades que dichas personas se cuidan de guardar escrupulosamente es la estratagema más común por parte de quien busca defenderse como sea. En el caso particular que investigamos, la estrategia de autodefensa adoptada por el imputado César Cerri, para sortear las derivaciones del sumario, fue el chantaje. Cerri denunció otros supuestos casos existentes, todos ellos de naturaleza consentida, y por ello radicalmente distinta de la imputada a su persona.[38] Una estrategia que no se puede dudar en calificar de perversa, mediante la cual se ejercía presión sobre el fiscal que llevaba la instrucción del sumario y sobre las mismas autoridades del Colegio, respecto de medidas disciplinarias que tarde o temprano se debían implementar. La ventilación de secretos íntimos que pueden dañar la estima y la reputación de otras personas y/o autoridades se suele parangonar con la actitud de acercar estiércol al ventilador, para que se propague hacia todos los confines posibles, y de esa forma perversa lograr tapar o cubrir el entuerto. De no ser posible ello, al menos intentar que se reparta el peso de ser asociado a la condición incómoda de personaje emblemático. Con esos aviesos propósitos, nuestro imputado Cerri delataba el nombre y apellido de aquellos testigos que podrían revelar la existencia de casos ocurridos con anterioridad, refiriéndose al parecer a un episodio ocurrido tres años antes --en 1877-- cuando reinaba el círculo denominado “Los Chichones”, oportunidad en que fue victimizado el Aspirante Francisco Chouciño (6-4-A).[39] La consecuencia inmediata del hecho ocurrido a fines de 1880 fue la baja voluntaria o involuntaria de algunos de los cadetes implicados, del principal victimario y de sus denunciantes.[40] I-d.- Encubrimiento e Impunidad Facciosos. Los sumarios por los delitos cometidos dentro de la institución eran instruídos por la Fiscalía de Instrucción Militar. En ese cargo se desempeñaba el Capitán Franklin Rawson. El Fiscal de Instrucción Rawson había logrado iniciar unas agresivas actuaciones sumariales que no distinguían la sodomía consentida de la compulsiva, por estar distorsionadas por los sesgos masculinizantes y machistas de la época.[41] Sin embargo, al poco tiempo Cerri logró ser reincorporado, graduándose en 1884, y haciendo toda la carrera militar hasta retirarse con el grado de Teniente Coronel. Estos obscenos precedentes, desataron al año --en abril de 1882-- los ataques del periodismo, los cuales según el Director Simón Santa Cruz alimentaron la “desmoralización e insubordinación”.[42] Se manifestaba en constantes rumores o chismes y en la circulación de anónimos dejados en muros, baños y calabozos.[43] El clima de crisis se acentuó durante el mes de agosto y tuvo un primer estallido el día 6 de septiembre. Recaído el Parte de la insubordinación, el gobierno firmó el 12 de septiembre un Decreto por el cual se desplazó al Comandante de la Compañía de Cadetes Sargento Mayor Francisco Smith y al Vice-comandante de la misma compañía Capitán Ricardo Mulleady, aduciendo para ello la “…familiaridad que existe entre clases y cadetes”, pertenecientes a las Promociones 9ª y 10ª, así como el haber conservado con el incentivo jerárquico de cabo, sargento y distinguido a cadetes “…cuyas faltas enumeradas por las relaciones detalladas que se acompañan no los hicieran acreedores a tal distinción”.[44] En la concepción dominante, la “familiaridad” como la “murmuración” inhibían la necesaria obediencia del subalterno al superior, por aquello que “…la obediencia disminuye a medida que la víctima se aproxima al sujeto”.[45] Pero el remedio hallado fue peor que la enfermedad, pues al desplazar a dos destacados comandantes --respetados y queridos por el alumnado-- derivó en una nueva “…insubordinación tomando el carácter de una sublevación”, pero esta vez más grave pues estaba motorizada por los integrantes de las propias clases (cabos, sargentos y distinguidos), que habían sido ascendidos por obra del Sargento Mayor Francisco Smith.[46] Finalmente, merced a una batería de castigos (calabozos y expulsiones) y a un nuevo decreto firmado por el Ministro de Guerra y por el Presidente Roca el orden se reestableció.[47] Cuatro años después, en 1886, se reiteraron injurias y mientras que los que habían incurrido en actos de sodomía compulsiva fueron reincorporados, los sospechados de calumniar eran expulsados.[48] Aquellos que eran exonerados se las arreglaban para incorporarse a la Escuela de Cabos y Sargentos, espacio que les aseguraba una rápida graduación y la posibilidad de ser así incorporados o dados de alta en las unidades del propio Ejército.[49] Los acusados de ser sujetos pasivos de actos reñidos con la moral prevaleciente eran estigmatizados y patologizados, y enviados al Depósito Correccional de Menores, por considerarse que padecían de mayor inestabilidad emocional, donde se los sometía a una suerte de esclavitud infantil. Por el contrario, los acusados de ser sujetos activos eran indultados con el encubrimiento de las autoridades.[50] Dicho encubrimiento estaría enquistado en todas las fuerzas armadas, en especial en sus institutos educativos, al extremo de constituir sus autoridades una suerte de logia secreta, por cuanto la mayoría de los sindicados como partícipes de esa actividad furtiva, efímera e invisible habrían alcanzado las más altas jerarquías de la institución. El Tribunal de Clasificación de Servicios Militares, dependiente del Ministro de Guerra, que trató el ascenso de los involucrados en el particular caso que detalladamente estudiamos debió haber tropezado necesariamente con el sumario de marras.[51] II.- Conclusiones El orden oligárquico-predatorio y el control de la diversidad de polos de poder no fue posible perpetuarlo sino mediante una fuerte presencia de diversos dispositivos, entre los cuales se destacaron aquellos vinculados con la impunidad de actos lesivos a la dignidad humana y ciudadana. Dichos dispositivos arrastraban fuertes cuotas de corrupción que terminaron por infectar la república aristocrática y desatar la pérdida de legitimidad política del grupo social dominante. Apéndices C-VII.- Sentencia recaída en la sumaria instruida contra el Cabo 1º. D. Arturo García, dragoneante Carlos Soler, y cadetes Pedro Vilches y Rómulo Olivieri, Palermo, Mayo 9-1876 s/paliza al cadete Chouciño (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 125) C-IX.- Orden del Colegio-Otto Rosse- Palermo-Mayo 17-1877 s/cadetes expulsados remitidos al Depósito Correccional de Menores (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 127) C-X.- Encargado del Depósito Correccional de Menores Juan B. Zunzunegui al Jefe de la Capitanía Central del Puerto Dr. Diego G. de la Fuente-- (La Prensa, Domingo 22 de abril de 1877) C-XII.- Orden General-Jefe del Detall Sargento Mayor graduado Otto Rosse, 5-VI-77 s/remisión a bordo del pontón “Vanguardia” en calidad de presos los cadetes (AGCMN-Libro de Ordenes No.3-folio 131). C-XV.- Orden del Colegio-Julio de Vedia-Palermo-Febrero 21-1879 s/bromas pesadas y groseras (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 225) C-XVI.- Orden del Colegio-Julio de Vedia, Palermo, Abril 17-1879 s/conato de crimen nefando (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 231) C-XVII.- Orden del Colegio-Vedia-Palermo-Marzo 23-1880 s/acto inmoral cometido por los alumnos de la misma (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 263) C-XVIII.- Orden del Colegio-Vedia-Palermo-Abril 24-1880-(AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 265) C-XIX.- Sumario instruido a los Aspirantes Don César Cerri y Don Felipe Goulu acusados de conato de sodomía en la tarde del día siete del mes de Noviembre del año de 1880. (AGE, Leg.3035, No Microfilmado) C-XX.-Coronel Simón A. de Santa Cruz al Inspector y Comisario General de Armas General Joaquín Viejobueno, Palermo, Agosto de 1882 s/síntomas de Indisciplina-Grafitis (Colegio Militar, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 26). C-XXI.- Coronel Simón A. de Santa Cruz al Inspector y Comisario General de Armas General Joaquín Viejobueno, Palermo 6 de Setiembre de 1882. s/ Insubordinación y prisiones (Colegio Militar, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 50). C-XXII.- Director Simón A. de Santa Cruz al Ministro de Guerra Benjamín Victorica, Palermo, Septiembre 11 de 1882 s/Orden de Prisión Rehusada (Colegio Militar de la Nación, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 62). C-XXIII.- Sumario por desórdenes y alborotos acontecidos en el Colegio Militar de la Nación en 24 de Octubre de 1882. s/ desórdenes y alborotos (AGE-Leg.10.760) C-XXIV.- Director Nicolás Palacios al Jefe del Estado Mayor General del Ejército Teniente General Juan Ayala, Palermo, 13-IV.1891 s/la estrechez de los dormitorios como peligro para la moral (AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.15, folio 451) C-VII.- Sentencia recaída en la sumaria instruida contra el Cabo 1º. D. Arturo García, dragoneante Carlos Soler, y cadetes Pedro Vilches y Rómulo Olivieri, Palermo, Mayo 9-1876 s/paliza al cadete Chouciño (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 125) Ref.: s/paliza al cadete Chouciño Orden del Colegio Considerando que el Fiscal en Comisión Adolfo Terzy ha exedidose en las apreciaciones de su Vista Fiscal Probado Resultando del Sumario levantado que el Cadete García ha abusado torpemente de su fuerza pues según su propia confesión fue el 1º en pegar logrando voltear a su adversario, cebándose enseguida en él en el suelo de un modo cruel y poco noble, dando así una triste idea de su caballerosidad e hidalguía, imponérsele un mes de calabozo, no debiendo salir de él, sino a las horas de clase, Los Cadetes Carlos Soler, Pedro Wilches y Rómulo Olivieri sospechados de haber cometido el incalificable crimen de haber terciado en la riña ofendiendo gravemente a uno de los contendientes y no al más fuerte, están en el deber de justificar, observando una conducta intachable que demuestre a todas luces ser injustas esas sospechas, pues son incapaces de una villanía semejante. Este deber obliga más directamente al dragoneante Soler, sobre quien pesa la acusación de un testigo y sospechas más directas. Solo así recuperarán su buena reputación puesta en duda y se harán acreedores a la estimación de sus superiores y al cariño de sus compañeros. No obstante lo expuesto y como está demostrado que no pusieron el celo debido para cortar rápidamente el escándalo, y que hay vehementes indicios de que el cadete Chouciño ha sufrido aún algunos golpes después de estar ellos presentes, condenarle a un mes de arresto en la sala de detenidos con privación de recreo y asistiendo a las clases y a todos los actos del servicio. Aperciban al Comandante del Cuartel Capitán Francisco Smith por su negligencia en acudir al punto del desorden debiendo ser atendido que el Comandante del Cuartel debe observar la más minuciosa vigilancia y la mejor actividad y energía para contener todo desorden. Otto Rosse (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 125) C-IX.- Orden del Colegio-Otto Rosse- Palermo-Mayo 17-1877, s/cadetes expulsados remitidos al Depósito Correccional de Menores (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 127) Ref.: s/cadetes expulsados remitidos al Depósito Correccional de Menores Por disposición superior, recabada por esta Dirección son remitidos en calidad de presos a disposición del Capitán del Puerto para ser enviados al Depósito Correccional de Menores a su cargo y borrados de las listas de la Compañía de Cadetes D. Teófilo Loqui, Arturo Prado, Diego Brittain, y Manuel González. Esta justa y merecida corrección que se hará extensiva a todos los que incurran en el feo e indigno vicio que lo motiva, debe servir de saludable advertencia a los SS cadetes y demostrarles la firme voluntad que anima al infrascrito de hacer observar fielmente el reglamento del Colegio y velar para que no se corrompa su moral y disciplina, base única de estabilidad y de progreso. Otto Rosse (Fuente: AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 127) C-X.- Encargado del Depósito Correccional de Menores Juan B. Zunzunegui al Jefe de la Capitanía Central del Puerto Dr. Diego G. de la Fuente-- (La Prensa, Domingo 22 de abril de 1877) Artículo Comunicado Días hace que algunos colegas como enterados concienzudamente de lo que en el Depósito Correccional de Menores acontecía, lucieron algunas denuncias, que la Capitanía del Puerto, con esa bonhomía et sans facon que la caracteriza, desmintió apresuradamente, olvidándose que no hay plazo que no se cumpla ni deuda que no se pague, lo cual quiere decir, que aquellas denuncias se verían plenamente confirmadas y que no hay mayor escándalo ni vergüenza que lo que sucede en esa malhadada repartición a cargo del Dr. Diego G. de la Fuente. Y en efecto, un documento llega hoy a nuestro poder que dará razón por completo a esos colegas, poniéndonos en condiciones, al mismo tiempo, de arreciar por cuenta propia en nuestros ataques, demostrando a la faz de todos que no hay mayor delito que el de sostener en ciertos puestos a los agregados de la situación, y cuyos méritos consisten en el apoyo legal, o ilegal, que prestaron un día a los caudillos del poder. ¿Qué dirá en presencia de este escrito el Sr. Lafuente tan solícito en rectificaciones al diario de los tejados, por las noticias que a los cronistas comunican personas bien informadas, y que juzgamos en disposición de ampliarlas si al caso vinieran? Nunca hemos visto que los empleados de las diferentes oficinas de la administración pública empleasen un lenguaje tan enérgico, al par que sincero y conmovedor como el que el Sr. Zunzunegui usa en la renuncia del puesto que desempeñaba; y a fe que un superior, en las circunstancias en que el Sr. Lafuente se encuentra hoy, renunciaría incontinenti a la vista de ese documento que no solo denuncia impericia y abandono en el cargo que ocupa, sino mala voluntad y perversión de sentimientos, tratándose de infelices adolescentes que yacen en el más completo estado de miseria y abyección. Pero, a fin de que nuestras palabras no se crean exageradas, insertamos en el acto el escrito a que hacemos referencia. Dice así. Balizas a bordo del Espora—Abril 20 de 1877 Juan B. Zunzunegui al Jefe de la Capitanía Central del Puerto Dr. Diego G. de la Fuente En calidad de indeclinable elevo a V.S. la renuncia que hago del puesto que desempeño como encargado del Depósito Correccional de Menores. Los motivos que me ponen en la forzosa precisión de hacerla los he comunicado a V.S. verbalmente, empero, los ampliaré aquí debidamente para justificación de las razones que a ello me asisten. Desde que por orden de V.S. trasladé a los menores del Vapor Coronel Paz (constituído en prisión de estado en 27 de setiembre ppdo.) al vapor Espora, parece que el Depósito Correccional de Menores no existiere tal es la indiferencia con que se mira cuanto a él se refiere. En el transcurso de los cinco meses desde esa fecha hasta el día, son innumerables los pedidos que se han hecho a esa Capitanía de su cargo de artículos indispensables y de absoluta necesidad para el aseo de buque y conservación de todo lo que se relacione con los menores en él depositados y sin embargo, jamás se me han contestado ni satisfecho esos pedidos, habiendo llegado el caso de verme obligado a atender de mi propio peculio a cargos perentorios de esa Capitanía sin que me sea lícito fundar las causas en que ello haya podido fundarse. Lo mismo sucede con los útiles para la limpieza del buque, que con la ropa que se le da a los infelices marineros. ¡Como¡……es posible que un simple vestido que se les proporciona y a fuerza de repetidas instancias con seis meses, puedan conservarlos en estado servible, trabajando cual lo hacen, en la carga y descarga del carbón al servicio de la Armada Nacional? Forzosamente, ha de deteriorárseles antes de aquel tiempo y de ahí que sea doloroso tener que verlos en la mayor desnudez y completo desaseo. Cosa igual o peor sucede respecto de las comodidades que disfrutan los menores. Fuera muy natural, mejor dicho, justo e indispensable que por ejemplo, después que los menores han pasado todo el día trabajando obligatoriamente en la carga y descarga del carbón del Estado, tuviesen siquiera una buena cama donde poder reposar de las fatigas a que se los tiene condenados, pero ni aún esto disfrutan estos desgraciados a esepción de 2 o 3 a quienes sus respectivas familias cuidan de proveerlos de colchones para dormir. Los demás apenas si tienen una miserable manta para cubrir sus miembros y esto a expensas de las mismas familias, en tanto que los mas duermen sobre tablas sucias y ásperas expuestos a la intemperie y a la lluvia, pues el buque hace agua hasta por los poros de las maderas. Ante esta falta de solicitud y cuidados tan necesarios e indispensables para niños de tan tierna edad, no puedo permanecer por más tiempo, e indiferente, presenciando el triste y conmovedor espectáculo que ofrece el Depósito Correccional de Menores; y viendo que toda mi buena voluntad, que todos mis buenos deseos se estrellan en la carencia absoluta de medios con que poder hacer frente a las necesidades del mismo, elevo a V.S. esta renuncia de mi cargo, sintiendo que en nada puedan contribuir mis esfuerzos al mejoramiento de las condiciones en que se hallan aquellos infelices. Otros motivos me asisten para obrar como lo hago, pero los reservo por no relacionarse exclusivamente con el Depósito Correccional de Menores y ser ya demasiado extensa esta comunicación. Dios guarde Juan B. Zunzunegui ¿Es posible la calma ante tan graves denuncias? Puede darse mayor inhumanidad que a la que están reducidos los infelices menores del Depósito Correccional a cuyo frente se encuentra el Dr. Lafuente? ¿No es bastante y autorizada la palabra del Sr. Zunzunegui, encargado de aquel soi-dissant establecimiento de corrección, siendo que mejor deberá llamársele antro inquisitorial, donde no hay tormento que se escatime a criminales de ocho, nueve y diez años¡ Como si se tratase de famosos bandidos o asesinos sin entrañas, cuyas fuerzas debieran agotarse por medio del trabajo mulo, de la inclemencia y la desnudez? Ni esto es humanidad ni debiera tolerarlo el Gobierno, a quien elevamos nuestra voz indignada, esperando que ya que hay tantos puntos negros en esta situación, no consienta que este añada un título mas a su funesta historia. Bastante hay con las infamias y crueldades de Santa Fé Entre Ríos, para no consentir que las del Depósito Correccional de Menores vengan a afrentarnos ante propios y extraños. Cuanta humillación y vergüenza tenemos que devorar en estos tiempos de autonomismo. (Fuente: La Prensa, Domingo 22 de abril de 1877) C-XII.- Orden General-Jefe del Detall Sargento Mayor graduado Otto Rosse, 5-VI-77 s/remisión a bordo del pontón “Vanguardia” en calidad de presos los cadetes (AGCMN-Libro de Ordenes No.3-folio 131). Ref.: remitidos a bordo del pontón “Vanguardia” en calidad de presos los cadetes La dirección de este Colegio ha recibido del Ministerio de Guerra y Marina la siguiente nota: “Conforme con las condiciones del sumario reservado instruido en ese Colegio, y en ejecución a lo en él resuelto se ha dispuesto sean remitidos a bordo del pontón “Vanguardia” en calidad de presos los cadetes del Colegio D. Gavino Páez, D. Eugenio del Busto, D. Roberto Larguier, y D. Angel Alegre, a cuyo efecto deberán entregarse al Capitán de Puerto. Lo que se comunica a V.S. para su conocimiento y demás efectos. Buenos Aires, 4-V-1876 Massini La justa y merecida Dirección, sirve de saludable advertencia a todos los que directa o indirectamente aparecen complicados en el vergonzoso hecho que motiva el sumario a que se hace referencia. En cuanto a la generalidad de los jóvenes aspirantes que inspirados en los verdaderos sentimientos del honor y del deber, se han abstenido de contaminarse con tan feo e indecoroso vicio, el Director cree que no necesitan mas que el testimonio de su propia conciencia y la satisfacción íntima que acompaña siempre al que se guía por los dictados de la virtud y del honor, para persistir en tan noble y digno sendero, único que guía recto al fin y norte que todo hombre debe proponerse y más aún si es posible, el que se dedica a la nobilísima carrera del soldado. Léase esta orden a la Compañía en las listas de la mañana y de la tarde por dos días. Otto Rosse (Fuente: AGCMN-Libro de Ordenes No.3-folio 131). C-XV.- Orden del Colegio-Julio de Vedia-Palermo-Febrero 21-1879 (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 225) Ref.: s/bromas pesadas y groseras Siendo las bromas entre compañeros cuando no son templadas por la buena educación, motivo de constantes disgustos que afectan a la moral, disciplina y buena marcha general del Colegio, y siendo de esta naturaleza las que dirigieron ayer el Cabo Duclos y otros, al Aspirante Alsina; han dado margen y origen al grave hecho de que instruye la orden anterior que acaba de leerse, se amonesta por la presente al Cabo Duclos previniéndole no olvide los deberes que le impone su categoría de Cabo, y que para obtener de sus subalternos el respeto necesario para el buen desempeño de sus funciones necesita ser muy medido en sus procederes y mantener en sus subordinados un trato firme y sostenido que en nada afecte a la blandura y cordialidad con que debe tratarlos. Esta misma recomendación se hace a todos los señores Aspirantes, y el Director se complace en creer que advertidos de los inconvenientes que para el Colegio tienen las bromas pesadas y groseras se abstendrán de ellas, mostrando así que todos y cada uno de ellos se halla animado del noble deseo de contribuir por todos los medios a mantener el Colegio Militar a la altura de su reputación y de las fundadas y en parte ya realizadas esperanzas que la República funda en él. Vedia (Fuente: AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 225) C-XVI.- Orden del Colegio-Julio de Vedia, Palermo, Abril 17-1879 (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 231) Ref.: connato de crimen nefando Estando convicto el alumno D. Saturnino Castilla del connato de crimen nefando, asqueroso vicio del que ni una sospecha debe tener lugar en el Colegio Militar, sufrirá por esta vez la pena de dos meses de rigurosa prisión a bordo de un pontón, haciéndoles entender por la Subdirección que la simple sospecha de reincidencia en tan abominable acto será suficiente para que la dirección solicite su expulsión del Colegio Vedia (Fuente: AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 231) C-XVII.- Orden del Colegio-Vedia-Palermo-Marzo 23-1880 (AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 263) Ref.: s/acto inmoral cometido por los alumnos de la misma: En consecuencia del parte pasado por el Comandante de la Compañía de Aspirantes al Gefe del Detall y elevado por este último a la Dirección dando cuenta del acto inmoral cometido por los alumnos de la misma: Dn. Adolfo Lemos, Dn. Enrique Segarra, y Dn. Ernesto Silveira, ha recaído la siguiente resolución: Colegio Militar, 23-III-1880 Siendo reincidentes en sus graves faltas los alumnos a que se refiere este parte, el Director dispone sufran quince días de calabozo y sean luego apercibidos y amonestados, haciéndoles saber que si el castigo a que se les somete no es suficiente correctivo, la Dirección está resuelta a solicitar su expulsión del Colegio. Vedia (Fuente: AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 263) C-XVIII.- Orden del Colegio-Vedia-Palermo-Abril 24-1880-(AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 265) Ref.: s/baja absoluta de ese Colegio El Señor Ministro de Guerra y Marina comunica a esta Dirección con fecha 21 del que rige la resolución superior siguiente: De conformidad a lo solicitado por V.S. en su nota de la fecha se ha resuelto sean dados de baja absoluta de ese Colegio los Aspirantes siguientes: Hermenegildo Olivencia, Domingo Astorga, David Peña, Enrique Segarra, Ernesto Silveyra y Manuel Santa Coloma. Lo que se comunica a V.S. para su conocimiento y efectos. Dios Guarde Pellegrini La justa severidad que ha motivado al Director, oída la opinión unánime del Consejo de Disciplina, a solicitar la expulsión de los alumnos aludidos debe servir de saludable advertencia a los pocos que, sordos a las amonestaciones e indiferentes a los castigos incurran con más o menos frecuencia en faltas graves que afectan o pueden afectar al buen nombre del establecimiento. Felizmente este número es muy corto y queda reducido a los siguientes: Alejandro Plot, Adolfo Lemos, Nicolás Menéndez, Manuel Lavié y Manuel Rivero, cuyos nombres se dan en la orden para satisfacción de los demás y para que les sirva de primera amonestación y traten con una conducta intachable de recuperar el buen nombre que debe ser condición inseparable de todo el que tenga el honor de llamarse alumno del Colegio Militar. Vedia (Fuente: AGCMN-Libro de Ordenes del Día-No.3 (1870-87)-folio 265). C-XIX.- Sumario instruido a los Aspirantes Don César Cerri y Don Felipe Goulu acusados de conato de sodomía en la tarde del día siete del mes de Noviembre del año de 1880 (AGE, Leg.3035, No Microfilmado) Ref.: conato de sodomía Al Señor Comandante de la Compañía de Aspirantes del Colegio Militar de la Nación Sargento Mayor Francisco Smith En cumplimiento de mi deber, doy cuenta a Vd. de un atentado de sodomía querido llevar a cabo por los Aspirantes Don César Cerri (llegó a Coronel y era sobrino del en ese entonces Teniente Coronel y luego General Daniel Cerri) y Don Felipe Goulú, habiendo tenido lugar este hecho del modo siguiente: Ayer como a las 3 p.m. estándose bañando los Aspirantes Carlos Alvarez, Ernesto Segarra, Alfredo Plot y Manuel Vega Segovia (llegó a Teniente 1º, fall en 1904) se presentaron los Aspirantes Cerri y Goulú, proponiendo a todos el repugnante acto de sodomía y no habiendo accedido ninguno y viendo la instancia de los mencionados Cerri y Goulú, resolvieron salir del baño y dar cuenta, pero al querer llevar a cabo esto; Cerri tomó a Segarra y lo volteó, tratando por este medio de obtener su objeto, haciendo lo mismo Goulú con Alvarez; pero viendo esto los demás Aspirantes presentes, se interpusieron y pudieron evitar tan atroz atentado. Todos estos datos me fueron comunicados por los antes mencionados aspirantes y por cuya razón, pasaron los Aspirantes Cerri y Goulú al Calabozo e incomunicados hasta tanto se ordene lo correspondiente. Dios guarde a Vd. M. Amieva Sr. Jefe del Detall Teniente Coronel Don José N. Romero Elevo a Vd. el parte que me pasa el Capitán Don Manuel Amieva, por el cual se impondrá del indigno e inhumano acto que han querido cometer los Aspirantes Don César Cerri y Felipe Goulú. Hechos como estos merecen un ejemplar castigo para cortar de raíz tan abominable inclinación y mas para el que viste el honroso uniforme militar. La conducta de los mencionados Aspirantes ha sido durante el tiempo que tienen de Colegio, siempre pésima en todo sentido. Lo que doy cuenta a Vd. Francisco Smith Declaración del Aspirante Don Carlos Alvarez Preguntado si conoce a los Aspirantes Cerri y Goulú, y si sabe donde se hallan Dijo: Que los conocía por sus compañeros de Colegio y que sabe que se encuentran presos en el calabozo. Preguntado Si sabe o a oído decir la causa por que se encuentran presos Dijo: Fs.7 Que supone sea por la acusación hecha por él contra los mencionados, al Cap. Don Manuel Amieva en la noche del día siete del corriente. Preguntado Donde estuvo en la tarde del día siete, en compañía de quienes, en que se ocupaba, y que diga todo lo que sepa al respecto: Dijo: Que el día siete a las tres de la tarde estaba bañándose en la embocadura del Arroyo Maldonado en compañía de los Aspirantes Segovia, Segarra, Plot y Maciel; que un momento después se presentaron los Aspirantes Cerri y Goulú, tratando de tomar a [Manuel] Maciel que se encontraba en la orilla del río, cosa que no consiguieron por haber disparado estos. Enseguida intentaron lo mismo con el Aspirante Segarra al cual Cerri volteó al suelo haciendo el ademán de efectuar el coito, pero que el que declara no vió si lo consumó o no. Un instante después el Aspirante Cerri pasó a tomar a Segovia que se encontraba en el agua, y cogiéndolo por el cuello lo hizo sambullir tres o cuatro veces, amenazándolo ahogos en seguida, si no le prestaba ayuda para tomar al declarante que se había disparado a distancia de una cuadra aproximadamente; que Segovia obedeciendo a la intimación de Cerri se vino en dirección de él, haciendo el ademán de tomarlo pero como el declarante nada temía, no tuvo inconveniente en pasarse y regresar con él otra vez a la orilla, donde tomó su ropa y se vistió, volviendo acto continuo a buscar los demás compañeros con quienes había ido a bañarse para volver al Colegio; Que en estas circunstancias vino Cerri, lo agarró y lo hechó al suelo, dejándolo en seguida para dar lugar a que Goulú se le hechase encima. Preguntado: Si durante estuvo en el suelo, Cerri y Golú intentaron algo contra él, o si sabe lo intentaron con alguno de los otros: Dijo: Que intentaron desprenderle los pantalones, pero que ignora la intención, por cuanto no pasó más adelante; pero que si sabe por habérselo dicho el Aspirante Segarra, que cuando Cerri lo hechó al suelo a este, le pasó el miembro por entre medio de las piernas. Preguntado: Si tiene algo mas que añadir Carlos Alvarez Franklin Rawson Antemi Arturo Orzabal Declaración del Aspirante Manuel Maciel De doce años de edad y que es Aspirante agregado a la Compañía del Colegio Militar de la Nación Preguntado Si conoce a los Aspirantes Cerri y Goulú; de donde los conoce y si sabe donde se halla Dijo: Fs.10 Preguntado Si recuerda donde estuvo el día siete del corriente por la tarde; que hizo y con quienes estuvo: Dijo Que estuvo en la embocadura del arroyo de Maldonado con objeto de bañarse, en compañía de los aspirantes Segovia, Plot, Segarra y Alvarez. Preguntado Si sabe sucedió algo mientras estaban en el baño y diga cuanto haya visto y sepa: Dijo Que estando allí llegaron los Aspirantes Cerri y Goulú en momentos en que el declarante salía a la orilla a vestirse, que al pasar Cerri por su lado lo tomó por los brazos largándolo en seguida sin hacerle daño alguno. Que después entraron al agua estos, donde Cerri lo tomó al Aspirante Segarra, y lo volteó en la orilla, tomándolo de las piernas que se las alsaba, dejándolo a este que le tiró un puñado de barro, y pasando a tomarlo al Aspirante Segovia, a quien volteó también sin ofenderlo ni dañarlo en nada, después de lo cual se quedaron bañándose, esepto el declarante y Segarra que salieron a vestirse, como también Alvarez que se retiró como a distancia de una cuadra para hacer lo mismo por haber dejado allí su ropa. Preguntado: Si sabe o se imagina las intenciones con que procedían los Aspirantes Cerri y Goulú: Dijo: Que no sabe la intención con que procedían, y que el puramente ha visto que lo hacían por una mera chacota. Preguntado: Si el fue quien entabló queja contra el proceder de estos Aspirantes, o tiene conocimiento lo haya hecho otro: Dijo: Que no fue el quien se quejó, pero que si sabe fue el Aspirante Segarra, por cuanto el Capitán Amieva llamó al declarante a fin de preguntarle, si en verdad el Aspirante Cerri había volteado en la orilla del río a Segarra, Segovia y Alvarez, a lo que él contestó lo que mas arriba queda mencionado. Preguntado: Si sabe o a oído a alguno de los Aspìrantes de su compañía, que entre estos haya quienes tengan relaciones ilícitas, y sean afectos a prodigar caricias a los más jóvenes de los Aspirantes, que diga todo cuanto hubiese oído sin omitir dato alguno. Dijo: Que nada absolutamente sabe ni a oido algo al respecto Declaración del Aspirante Enrique Segarra De edad de trece años, natural de Entre Ríos Preguntado: Si hace mucho tiempo a que ingresó a la Compañía, cuantos arrestos ha tenido, Dijo: Que hace dos meses poco mas o menos a que ingresó nuevamente a la Compañía, que anteriormente había pertenecido, pero que por pendencia entre algunos Aspirantes, de los cuales se le acusó formar parte, había sido dado de baja; que en el tiempo que hace que está nuevamente en la Compañía ha tenido de ocho a nueve prisiones por varias faltas en el servicio, que no anda disgustado con nadie absolutamente. Preguntado: Que fue lo que hizo el día Domingo siete del corriente, si andubo de paseo, con quienes y por donde Dijo Que el día a que se le hace mención, como a las dos y media de la tarde fue de paseo a la orilla del río en la embocadura del Arroyo de Maldonado a objeto de bañarse con los Aspirantes Alvarez, Segovia, Plot y Maciel. Preguntado Si conoce a los Aspirantes Cerri y Goulú y si sabe donde se halla: Dijo Preguntado Cuando se quejó, porqué y a quien: Dijo Que cuando regresó del baño, por los motivos que en seguida expone: que momentos en que se estaba bañando en compañía de los Aspirantes que ya ha mencionado, llegaron Cerri y Goulú, los que también se desnudaron y entraron al agua, debiendo prevenir que antes de hacer esto, Cerri lo había andado corriendo a Maciel, y como no pudo agarrarlo vino a tomarlo al declarante, sumergiéndolo en el agua, donde lo tuvo como unos cuarenta segundos, y viendo que no podía conseguir su intento que era forzarlo, lo dejó para ir a tomar a Segovia que se acercaba en ese instante, al cual una vez tomado le sumergió en el agua teniéndolo más tiempo que el que había tenido al declarante, y cuando le soltó lo hizo con la condición que debía ayudarle a agarrar a Alvarez, que cuando regresaron se quejó al Comandante y cuartel Capitán Amieva. Preguntado Que si Cerri lo tomó a Alvarez, y de ser así diga que fue lo que le hizo, digo también que actitud tenía el Aspirante Goulú, y por fin diga todo lo que sepa al respecto Dijo: Que si tomó al Aspirante Alvarez después de estar vestido, que le volteó boca arriba y se le subió encima, dejándole un momento después, para dar lugar al Aspirante Goulú que hiciera la misma operación, pero que en un momento después lo dejaron en libertad sin haberlo ofendido; que cuando deseaban regresar se lo impedían Cerri y Goulú con objeto de que vinieran juntos, pudiéndose escapar el Aspirante Alvarez, a quien Cerri ofreció darle de bofetadas si daba cuenta de lo ocurrido. Preguntado: Como califica las acciones por parte de Cerri y Goulú. Dijo: Que respecto a lo que estos les hacían a los Aspirantes Alvarez, Segovia y Maciel, las consideraba como una broma grosera; pero no así lo que le habían hecho a él, que lo creía una cosa formal, que no tiene mas que decir, Declaración del Aspirante Manuel Vega Segovia De edad de catorce años Preguntado Donde estuvo el día Domingo Que por la tarde del día que se le pregunta fue a bañarse al río en compañía de los Aspirantes Plot, Segarra, Maciel, y Alvarez, que estando allí llegaron los Aspirantes Cerri y Goulú, pero que el declarante con Alvarez y Plot, se encontraban retirados de la orilla, pudiendo observar desde allí que el Aspirante Cerri corría detrás de Maciel, volviendo en seguida a tomar a Segarra, lo que efectuó sumergiéndolo en el agua, y como este gritase el declarante se acercó a objeto de cerciorarse del motivo de los gritos, pero en aquel momento Cerri dejándolo a Segarra, lo agarró a él bolteándolo en el agua, haciéndole zambullir dos veces, que en seguida lo largó a condición de que le ayudase a agarrar a Alvarez, lo que él no efectuó) pues al contrario le aconsejó a este se vistiera para regresar al Colegio, lo que este ejecutó, pero cuando se proponían venir, lo tomó Cerri y lo hechó al suelo boca arriba, subiéndosele encima un momento, y asi que se levantó hizo la misma operación Goulú, en seguida a invitación de Cerri regresaron todos juntos al Colegio, excepto Alvarez que se adelantó y Plot que se quedó en el agua. Preguntado Si es cierto que los Aspirantes Cerri y Goulú se oponían a que regresara al Colegio, y que como califica el proceder de los mencionados, Dijo: Que es completamente incierto que Cerri y Goulú se opusiesen a su regreso, y que sucedió todo lo contrario, como dice mas arriba: que el proceder de los mencionados respecto a lo que a el le atañe lo considera todo como una broma, Diligencia haciendo constar la suspensión de estos procedimientos En Palermo a nueve días del mes de noviembre de 1880 El Señor Fiscal dispuso se suspendiese estos procedimientos hasta tanto comparezca el Aspirante Plot que se haya licenciado, cuya declaración es necesaria. Diligencia haciendo constar la continuación de estos procedimientos En Palermo a los once días del mes de noviembre Ampliación a la Declaración del Aspirante Segarra Preguntado Con que permiso había ido a bañarse al río el día siete del corriente y si tiene conocimiento de una orden superior del Colegio, en que prohibe severamente alejarse del parque a mayor distancia que la que mide hasta los rieles del Ferro-Carril del Norte: Dijo Que como era día de fiesta, días en que siempre tienen salida al parque, el como los demás salió a paseo, y de allí se fue hasta el río. Que respecto a la orden porque se le preguntó lo ignora completamente. Preguntado: Que indicios tiene para creer que cuando el Aspirante Cerri lo voltease, era con la intención de forzarlo. Dijo: Que lo induce a creer esto, que cuando el Aspirante Cerri lo volteó, y lo tenía boca abajo, le pasó el pene repetidas veces por entre las piernas, que no tiene nada que añadir ni quitar a cargo del juramento Ampliación a la declaración del Aspirante Segovia Preguntado Con que permiso Dijo que tenía permiso para ir a la ciudad, y que en virtud de ese permiso habia ido a bañarse. Y que en cuanto a la orden Ampliación de la declaración del Aspirante Alvarez Preguntado Con que permiso Diligencia suspendiendo la continuación de estos procedimientos En vista de no haberse presentado aun el Aspirante Plot, dispuso suspender estos procedimientos Declaración del Aspirante Alfredo Plot En Palermo a los doce días Preguntado Dijo Que los conoce por ser compañeros de Colegio, pero que ignora donde se haya, por cuanto recién anoche ha venido al Colegio Preguntado Donde estuvo el Domingo Dijo Que siendo día de salida y teniendo permiso para ir a la ciudad, invitó él al Aspirante Alvarez para ir a bañarse a fin de dar tiempo le trajesen un caballo que esperaba, que cuando iban al río los alcanzó el Aspirante Maciel, reuniéndose al llegar al bosque con los Aspirantes Segovia y Segarra, que iban también a bañarse, que una vez allí y desnudos dentro del agua llegaron los Aspirantes Cerri y Goulú, que también se desnudaron y entraron al agua, que el declarante se retiró lejos de ellos, sospechando mal intencionado la presencia de Cerri (por cuanto sabia por habérselo manifestado el Aspirante Segovia [esto está tachado]), que Cerri iba pues le había visto andar corriendo desnudo un momento antes tras del Aspirante Maciel, por cuanto sabía por Segovia, que Maciel tenía una cita con este para efectuar el coito a proposición de Maciel, y que Segovia lo había advertido al declarante, que en lugar de hacer lo que le proponía le pegaría una soba. Preguntado Porque creía mal intencionada la presencia del Aspirante Cerri, y en que se fundaba para ello: Dijo Que en lo que mas arriba ha mencionado, y en que ha oído decir que los Aspirantes Rosende y J. García, habían incurrido en estos deslices. Preguntado Quienes son los que le han noticiado de esto, quienes los autores de haber ejecutado acto tan repugnante con Julio [Timoteo] García (llegó a Teniente y falleció en 1886) y Rosende y en que tiempo y paraje se ha verificado: Dijo Que lo ha oído a muchos, recordando en este momento por haberlo oído con mas frecuencia a los Aspirantes Jacinto Pizarro y Pedro Ferreira, que respecto a los autores ignora y que ha oído decir que el hecho fue verificado en Martín García. Preguntado Si cuando estaban en el río con el Aspirante Cerri, vio que este a mas de correr a Maciel tratase de agarrar alguno de los otros. Dijo Que vió que este volteaba en el agua al Aspirante Segarra, pero que no oyó nada ni supo lo que le hacia por estar el declarante retirado. Preguntado De que modo califica el proceder del Aspirante Cerri, y Goulú que parte tomaba en todo esto: Dijo Que cuando Cerri corría a Maciel le pareció entrever intención maliciosa, y que en cuanto a Golú no vio el declarante hiciese movimiento ni tomase parte alguna. Preguntado Si no ha oído decir que en esa misma tarde cuando se bañaban Cerri voltease al Aspirante Segarra y le pasase el penen por entre las piernas. Dijo Que si lo había oído decir a los Aspirantes Alvarez y Maciel. Declaración indagatoria del acusado Aspirante Don César Cerri Preguntado Si sabe el motivo Que sabe se encuentra preso porque el Domingo por la noche unos Aspirantes de su Compañía según se lo manifestaron ellos mismos, se presentaron al Comandante del Cuartel y entablaron queja contra el declarante. Preguntado Quienes fueron los que se quejaron de él y si recuerda los motivos Dijo Que los Aspirantes Segarra y Alvarez le sentenciaron censarlo, y que en cuanto a los motivos, infiere sea por haber volteado en broma al Aspirante Segarra que se hallaba desnudo y después a Alvarez que estaba vestido. Preguntado El día hora y paraje donde sucedió esto y quienes estaban presentes Dijo Que fue el día Domingo como a las dos de la tarde, y que se encontraban presentes los Aspirantes Goulú, Segovia, Plot, y Maciel, estando Plot como a distancia de cuatro o cinco cuadras, y que esto sucedió a orillas del río en la embocadura del arroyo Maldonado. Preguntado con que objeto y permiso salió Dijo Que salió con objeto de ir a bañarse, que siendo las dos de la tarde tuvo permiso como todos para ir al parque, que de allí pasó hasta el río en compañía del Aspirante Goulú, y que tiene conocimiento de la orden a que se hace mención Preguntado Como fue que se unió después con los Aspirantes Segarra, Alvarez y Segovia, Maciel y Plot. Dijo Que cuando él llegó con el Aspirante Goulú al río encontró a los otros que ya a mencionado y que estaban bañándose, que él se desnudó así como su compañero y entraron al agua, con objeto de hacer lo mismo. Preguntado Que fue lo que oyó una vez en el agua, en cuyo caso diga que motivos tuvo para ello. Dijo Que después de estar en el agua lo único que hizo fue empujar al cadete Segarra y hechársele encima, que no tuvo mas motivo ni intención que el de una simple chacota. Que después de haberse vestido tomó también al Aspirante Alvarez, y lo volteó boca arriba, haciéndolo siempre con el mismo objeto de broma. Preguntado Que si no tomó al Aspirante Segovia cuando estaba dentro del agua, y a Maciel antes de entrar a ella. Dijo Que recuerda que a Segovia le dio un empujón, pero que a Maciel nada le hizo absolutamente. Preguntado Que motivo le inducía a tener tales chacotas con los mencionados, y que si alguna otra vez ha acostumbrado a tenerlas. Dijo Que como ha dicho mas antes no lo llevaba mas objeto que el de chacotear, y que estas bromas de mano era la primera vez que las daba a los mencionados, que le extraña sobremanera le hayan dado un carácter contrario al que tenían, máxime que cuando regresaron del río, el declarante, Segovia y Segarra lo hicieron en la mejor armonía sin que ninguno de estos le hiciese la más mínima manifestación de desagrado, que el se inclina a creer que los Aspirantes que se quejaron hayan sido inducidos por otros. Que hasta cierto punto no le estraña hayan pretendido darle tal colorido a esta broma, cuando sabe por ser de público conocimiento entre sus compañeros que hay Aspirantes en la Compañía, afectos a representar el papel de mujer, por efectuar el coito, y que como un ejemplo puede citar los Aspirantes Julio [Timoteo] García, José María Rosende, Manuel Larre, Carlos Wappers, Fernando Beret [llegó a Teniente Coronel] y Juan José Búcar [llegó a Teniente 1º, fall1891] y otros; que a mas hace pocos días un Aspirante se fue a la cama de otro como a las dos de la mañana, y que cree llegó a conocimiento de la superioridad por cuanto el ofendido puso la queja. Preguntado Si el ha sido testigo ocular de lo que antes ha dicho, o diga como y porque lo sabe. Dijo Que solo ha sido testigo ocular de un solo caso que se efectuaba hace tiempo, un sábado como a las tres de la mañana entre el cabo José Elías Martearena (llegó a Teniente Coronel) y el Aspirante Carlos Mallo (llegó a Teniente Coronel, fall. en 1900), haciendo el último de mujer, que en cuanto a los demás, tiene conocimiento de ello por ser completamente notorio como ha dicho mas antes, pero que el cabo Suluaga y el Tristany podrán informar mejor sobre algunos de los anteriores. Preguntado Si tiene algo mas que añadir o quitar Declaración indagatoria del acusado Aspirante Felipe Goulú Preguntado A quienes encontró una vez llegado al río y que clase de bromas le dio al Aspirante Alvarez para creer que este le haya acusado, y diga también que ocurrió entre el Aspirante Cerri y los demás que estaban en compañía suya Dijo Que encontraron bañándose en el río a los Aspirantes Alfredo Plot, Manuel Segocia, Alvarez y Segarra, que la única broma que el declarante dio a Alvarez, fue haberse acostado sobre el un momento en que este se encontraba tendido en el suelo boca arriba. Que lo único que vio respecto al Aspirante Cerri fue que este corría a Segarra y Segovia cuando estaban en el agua y a Alvarez después de haberse vestido. Preguntado Si sabe el objeto con que Cerri corría y agarraba a los demás Aspirantes. Dijo Que tiene la firme convicción de haberlo hecho todo por chacota, como se lo manifestó este al declarante antes y después de lo ocurrido. Preguntado Si sabe que cuando el Aspirante Cerri voltease a Segarra le arrimaba el penen a las piernas, y si ha oído decir alguna vez, que el Aspirante Cerri tenga afección a efectuar el coito con varones, Dijo Que no sabe ni vio tampoco a pesar de estar presente el declarante lo que se le pregunta respecto a Cerri, y que jamás ha oído decir nada, tenga esta afección a efectuar el coito con varones, que esto solamente lo ha oído de otros Aspirantes de su compañía. Diligencia de Entrega En el mismo día, mes y año el Señor Fiscal en vista del estado de estos procedimientos, que constan de cuarenta y dos folios, incluso cinco en blanco dispuso de hacer entrega de ellos al Sr. Coronel Director del Colegio Militar de la Nación. Rawson Arturo Orzábal (Fuente: Legajo Personal de César Cerri, AGE, Leg.3035, No Microfilmado). C-XX.- Coronel Simón A. de Santa Cruz al Inspector y Comisario General de Armas General Joaquín Viejobueno, Palermo, Agosto de 1882 s/Síntomas de Indisciplina-Grafitis (Fuente: AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 26). Ref.: Síntomas de Indisciplina-Grafitis Cuando empezaron los ataques injustos y bruscos que La Nación me ha dirigido y los que obedecen a miras políticas, sentí algunos síntomas que me hicieron comprender que las Compañías habían sido tocadas, pues que se encontraron escritos en las paredes los letreros “Viva el partido liberal”, “Muera Santa Cruz”, xx. Llamé al Mayor Comandante de la Compañía y le hice presente hasta el punto que llegaba el relajamiento de la disciplina ordenándole que averiguase quienes eran los autores para tomar las medidas del caso…………………………………………………………………………………………………..tuve noticias que los alumnos fumaban en las clases de preparación cuando esto está prohibido ………………………………………………….la familiaridad que existe entre clases y cadetes y el poco o ningún respeto a los Oficiales de la Compañía……………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………………….Después de salir del comedor los cadetes se reunieron en grupos faltando a lo que disponen las Ordenanzas en el Tratado VIII, Libro X, artículos 26, 29, 31, 33, 34, 35 y 42 no habiendo tomado el Comandante de la Compañía medida ninguna……………………………………………………………………………………A mas Sr. Inspector supe que cinco cadetes se habían ido a comer inmediatamente después a un fondín que se encuentra al frente del Colegio y conocido por el de Adela que es de la más baja clase. Ordené al Mayor que me averiguase cuáles eran y en esta vez como siempre nada pudo descubrir, siendo en mi opinión la causa la falta absoluta de disciplina. Debo hacer notar a V.S. de que no es posible dar a ciento veinte alumnos azado a la parrilla porque no puede haber parrillas suficientes ni tampoco se puede tolerar que rehusen alimentos de 1ª clase no siendo posible darles diariamente perdices, pollos, etc. (Fuente: AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 26). C-XXI.- Coronel Simón A. de Santa Cruz al Inspector y Comisario General de Armas General Joaquín Viejobueno, Palermo 6 de Setiembre de 1882. s/ Insubordinación y prisiones (AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 50). Ref.: Insubordinación y prisiones Tengo el honor de elevar a V.S. el Parte original que pasé al Cap. Juan Francisco Cristóbal Comandante de las Compañías dando cuenta del acto de insubordinación cometidos por los Aspirantes al terminar el almuerzo de hoy. Estando de oficial de servicio el Teniente Don José M. Campero, notó gritos descompasados y se presentó inmediatamente en el Comedor, mandando guardar silencio, sentados estos mismos síntomas entró el Capitán Cristóbal, y tanto el uno como el otro cumpliendo con su deber, restablecieron el orden con la debida energía según dados por el Sargento Faramiñán que estaba de servicio, por lo que me permito recomendar los tres a la consideración de V.S. y habiendo mandado presos a los que lo encabezaban, que como V.S. notará en dicho parte, eran todos clases, aumentaron su falta los seis primeros, demasiados…., ya, por la denegación a cumplir la orden de prisión que les dio el Capitán, para lo que tuve que presentarme personalmente. Momentos después y cuando me había retirado a mi despacho sentí nuevos gritos salí inmediatamente y cuando llegué encontré que el Subdirector Teniente Coronel José N. Romero, el Capitán Cristóbal y el Teniente Campero que habían acudido en el acto al lugar donde se notaron esos gritos, mandaban presos a los que los habían producido. En la firme resolución de hacer cumplir las Ordenanzas con toda la estrictez que deben serlo he mandado presos al cuartel de Artillería 1º de Línea, a todos los que han cometido tal acto de insubordinación, a cargo de un Oficial de la Escuela de Cabos y Sargentos, por no tener ni uno disponible por la escasez que hoy tengo de Oficiales, estando dos enfermos, y con una custodia de 20 alumnos de la misma Escuela, todo lo que puso a mis ordenes el Director de dicha Escuela inmediatamente. Este hecho probará a V.S. la ninguna disciplina que había en el Colegio como antes he tenido el honor de hacerlo presente, y espero que no volverá a repetirse, por que creo que los Oficiales que tengo hoy sabrán secundarme. Creo que faltas como estas deben ser severamente castigadas y por esto me permito solicitar de V.S……imponga para ejemplo de los demás. Aprovecharé de la misma oportunidad para hacer presente a V.S. la escasez que tengo de Oficiales que dificulta el servicio recargándolo demasiado por lo que me permitiría pedirle dos Oficiales mas para la Compañía y si V.S. aprobase mi pedido propondría dos que considere idóneos para esos puestos. Dios Guarde Simón A. de Santa Cruz (Fuente: AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 50). C-XXII.- Director Simón A. de Santa Cruz al Ministro de Guerra Benjamín Victorica, Palermo, Septiembre 11 de 1882 s/Orden de Prisión Rehusada (AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 62). Ref.: Orden de Prisión Rehusada En cumplimiento de la orden verbal ……………………………………………………………………. Tengo el honor de elevar la nota del Comandante de la Compañía con la que acompaña la lista nominal de los 23 alumnos que se encuentran presos en el Cuartel del Retiro, con las clasificaciones de sus estudios, nota de castigos y conceptos sobre cada uno, tomadas de los libros llevados por el Mayor Smith. Resultando no haber tomado parte alguna en las faltas de insubordinación cometidas el día 6, el cabo 2º Don Octaviano Soria, pedirá a V.E. se digne ordenar sea puesto en libertad, a fin de que regrese a este Colegio. Debo llamar la atención de V.E. sobre las faltas cometidas por el cabo 2º Don Manuel Rawson (10-2-I), introduciendo bebidas a las clases, de las que jamás ha dado cuenta el Comandante de la Compañía a esta Dirección para que pudiese corregir tan graves faltas y las que se encuentran en el libro de castigos llevado por el Comandante de la Compañía. Debo también hacer presente a V.E. que los que se negaron a cumplir la orden de prisión dada por el Comandante de la Compañía Don Juan Francisco Cristóbal el día 6, son los siguientes: Cabo 1º Antonio Jiménez Cabo 2º Esteban García Cabo 2º Manuel Roldán Cabo 2º Estanislao López Cabo 2º Domingo Olivieri Distinguido Manuel Vega Segovia Todos propuestos para ser ascendidos a esas clases el 9 de Julio por el Mayor Smith, a pesar de los conceptos del mismo y que constan en los libros de la Mayoría Dios Guarde Simón A. de Santa Cruz (Fuente: AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.11, folio 62). C-XXIII.- Sumario por desórdenes y alborotos acontecidos en el Colegio Militar de la Nación en 24 de Octubre de 1882 s/desórdenes y alborotos (AGE-Leg.10.760) Ref.: desórdenes y alborotos Octubre 24 de 1882 Resultando del sumario levantado que los cadetes detenidos cometieron desórdenes graves con motivo del cambio verificado por disposición del Gobierno, de Jefe y oficialidad de la Compañía [Decreto de 12-IX-82 firmado por Roca y Victorica] que tales desórdenes y alborotos importaban una punible insubordinación tomando el carácter de una sublevación que debió ser severamente reprimida como lo fue, reduciéndose a prisión los autores y cómplices, tanto mas cuanto que el cambio verificado tenía por motivo faltas anteriores a la subordinación y disciplina que deben ser ejemplarmente conservadas en los aspirantes a la honrosa carrera de las armas y que se instruye para imponerla y dirigirla en el Ejército. Considerando por otra parte, primero que la prisión sufrida puede considerarse como suficiente penalidad a las faltas que han motivado el procedimiento si se tiene en consideración que la poca disciplina de la Compañía puede imputarse a omisiones del jefe que no ha sabido imponerla y comprobada por su indebida misiva de f-v el haber propuesto y conservado como clases precisamente a cadetes cuyas faltas enumeradas por las relaciones detalladas que se acompañan no los hacían acreedores a tal distinción: El Sargento Rualdo Coronel por ejemplo, tiene treinta y cuatro faltas, algunas gravísimas de desorden y de desobediencia habiendo merecido ser arrestado por diez ocasiones; el cabo Antonio Jiménez ha merecido ciento cincuenta y una corrección, entre ellas trece de calabozo, rescindiendo en faltas gravísimas; Carlos Mallo 68, algunas gravísimas según las clasificaciones reglamentarias; el cabo Estéban García [9-4-A] 65, entre ellas 15 gravísimas; el cabo Manuel Roldán 88; el cabo Estanislao López 10, el cabo Manuel Rawson 21 entre ellas seis gravísimas siendo tales como desórdenes en las clases, riña, introducir, reincidiendo, bebidas en las clases; el Cabo Olivieri 32 procediendo otro tanto con el distinguido Vega que tiene 83 faltas, siendo veinte de las calificadas gravísimas, Castro 63, siendo diez y seis gravísimas. Aunque pudiera considerarse que corresponde disponer la expulsión de algunos cadetes cuya reincidencia en las faltas pudieran dar motivo a tenerlos por incorregibles e indignos de ser oficiales, se tiene en vista para no resolverla, las buenas notas que algunos de ellos han merecido y la esperanza de que en el tiempo que aún les falta de curso pueden modificarse, bajo una orden de disciplina mas estricta y las disposiciones que para establecerlo se han adoptado y que el acto de generosidad que importa devolvérselos a la carrera, después de las numerosas faltas cometidas debe obrar en los detenidos para inspirarse en los sentimientos de orden, moralidad y disciplina que deben animar a los que son destinados a ser oficiales en el Ejército de la Nación. SE RESUELVE: 1º Dar por compurgadas las faltas cometidas con la prisión sufrida rebajándose a la clase de tropa los sargentos, cabos y distinguidos que la han merecido. 2º Quedan bajo severa vigilancia los cadetes Jiménez, Rawson, Mallo, José María y Bernabé Castro, Vega, Olivieri, Oliveira, Lemos, Reybaud, y Moret: por si incurriesen en reincidencias que motivasen la expulsión sometiéndolos al juicio de la Comisión Superior Inspectora, que con esta fecha se establece. 3º Suspender hasta la primera quincena de Diciembre los exámenes del presente año, suprimiendo también el viaje de instrucción. 4º Comuníquese a quienes corresponda a remítase oportunamente el presente sumario compuesto de fojas a la Comisión Superior Inspectora que se instruye por decreto de esta fecha. Fdo. Roca Fdo. Benjamín Victorica Es Copia Fdo. Fluguerto Sotelo NOTA: Es copia del original que se encuentra archivado en el Legajo Personal del Coronel Don Antonio Jiménez. Buenos Aires, Julio 16 de 1905 (Fuente: Legajo Personal de Manuel Lino Francisco Rawson, Leg.10.760). C-XXIV.- Director Nicolás Palacios al Jefe del Estado Mayor General del Ejército Teniente General Juan Ayala, Palermo, 13-IV.1891 s/la estrechez de los dormitorios como peligro para la moral (AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.15, folio 451) Ref.: s/la estrechez de los dormitorios como peligro para la moral Tengo el honor…………………………………..el número de alumnos actuales es de 191……………………Lo estrecho de los dormitorios y de….sales que sirven de estudios obligan a mantener en las horas necesarias un número…….demasiado crecido para la capacidad de estos y esta aglomeración de cuerpos humanos en parajes escasos de luz y ventilación presentan un peligro a la salud sin dejar de ofrecerlo también a la moral. En consecuencia esta dirección cree de su deber elevar lo expuesto a conocimiento de V.S…..si continúan produciéndose altas, no habrá donde alojarlas y ya sucede con algunas de las salas de estudios donde no es posible colocar los bancos necesarios al número de alumnos. Nicolás H. Palacios (Fuente: AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.15, folio 451) Listados L-II.- Cadetes Expulsados del Colegio Militar de la Nación. Palermo, 1870-1891 Apellido Nombre Grado Año Expediente Juárez Gervasio IV-1872 LO-No.3-folio 42 Castellanos Manuel VIII-72 LO-No.3-folio 45 Márquez Manuel XI-1872 LO-No.3-folio 49 Zamorano José María V-1873 LO-No.3-folio 56 Marzano Manuel V-1873 LO-No.3-folio 56 Pereyra Nabor III-1875 LO-No.3-folio 98 Pierotti Lorenzo III-1875 LO-No.3-folio 98 García Arturo Cabo 1º. V-1876 LO-No.3-folio 125 Soler Carlos dragoneante V-1876 LO-No.3-folio 125 Vilches Pedro cadete V-1876 LO-No.3-folio 125 Olivieri Rómulo cadete V-1876 LO-No.3-folio 125 Loqui Teófilo cadete V-1876 LO-No.3-folio 127 Prado Arturo cadete V-1876 LO-No.3-folio 127 Brittain Diego cadete V-1876 LO-No.3-folio 127 González. Manuel cadete V-1876 LO-No.3-folio 127 Miranda Diego III-1878 LO-No.3-folio 196 Castilla Saturnino IV-1879 LO-No.3-folio 231 Lemos Adolfo III-1880 LO-No.3-folio 263 Segarra Enrique III-1880 LO-No.3-folio 263 Silveira Ernesto III-1880 LO-No.3-folio 263 Plot Alejandro IV-1880 LO-No.3-folio 265 Lemos Adolfo IV-1880 LO-No.3-folio 265 Menéndez Nicolás IV-1880 LO-No.3-folio 265 Lavié Manuel IV-1880 LO-No.3-folio 265 Rivero Manuel IV-1880 LO-No.3-folio 265 Pizarro Jacinto VI-1881 LO-No.4-folio 14 García Estéban XI-1882 LO-No.3-folio 283 Castro José M. XI-1882 LO-No.3-folio 283 Almada Félix XI-1882 LO-No.4-folio 121 Arroyo Isidro XII-1886 LCN-No.12-f.489 Coronel Romualdo Sargento 2º IX-1889 LCN-No.15-folio 35 Iturbe Atanasio aspirante IX-1889 LCN-No.15-folio 35 Rosende Mitre Alberto IX-1889 LCN-No.15-folio 35 Monserrat Juan IX-1889 LCN-No.15-folio 35 Vellón José IX-1889 LCN-No.15-folio 35 Vecino José M. IX-1889 LCN-No.15-folio 35 Jurado Mariano H. cabo 2º IX-1889 LCN-No.15-folio 35 Pizarro Torres Alberto IV-1891 LCN-No.16-folio 173 Saavedra Ernesto VII-1894 LCN-No.16-folio 234 Ballofet Nicolás VIII-1894 LCN-No.16-folio 246 Ricatti Juan V-1895 LCN-No.16-folio 417 Coria Enrique II-1896 LCN-No.17-folio 204 López González Delfín II-1896 LCN-No.17-folio 247 Espeche Feliciano II-1896 LCN-No.17-folio 266 Igartúa Ramón II-1896 LCN-No.17-folio 267 Casablanca Gregorio III-1896 LCN-No.17-folio 292 Flores Emilio III-1896 LCN-No.17-folio 292 Almada Horacio III-1896 LCN-No.17-folio 292 Bonanni Carlos IV-1896 LCN-No.17-folio 338 Madueño José VI-1896 LCN-No.17-folio 403 Ravier Luis VI-1896 LCN-No.17-folio 403 (Fuente: Libros de Ordenes del Día (LO) y Libros Copiadores de Notas (LCN) BIBLIOGRAFÍA Bazán, Osvaldo (2004): Historia de la Homosexualidad en la Argentina. De la Conquista de América al siglo XXI (Buenos Aires: Ed. Marea); Cáceres, C. y Rosasco, A. M. (2000): Secreto a voces. 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Sobre el alumno Saturnino Castilla, convicto del conato de crimen nefando, “asqueroso vicio del que ni una sospecha debe tener lugar en el Colegio Militar”, ver Apéndice C-XVI. Sobre el acto inmoral cometido por los alumnos de la misma: Dn. Adolfo Lemos, Dn. Enrique Segarra, y Dn. Ernesto Silveira, ver Apéndice C-XVII. [5] ver Apéndices C-XVI y C-XVII. En la subdirección del Colegio se encuentra el expediente relacionado con el escándalo de orgía homosexual de 1942. [6] ver Apéndices C-XVI, C-XVII y C-XIX. A la 1 p.m. del 12 de agosto de 1877 “…se mandó al Estacionario en calidad de preso el cadete del Colegio de Palermo Roberto Larger” (AGN, Sala X, 36-11-18, folio 76). En 1876 se presenta un Proyecto de Reglamentación y régimen interno del Depósito Correccional de menores para marineros (Memoria del Ministerio de Guerra y Marina [MMGyM], 1876, 345-361). [7] Por decreto del 31 de enero de 1882 se cambió la denominación de la Capitanía General de Puertos por la de Prefectura Marítima -siendo en consecuencia la primera oportunidad en la que aparece la denominación Prefectura- y en 1894 por la de Prefectura General de Puertos. Mansilla continuó con suma eficacia en el cargo de Prefecto Marítimo, luego Prefecto General de Puertos, hasta septiembre de 1895. [8] Encargado del Depósito Correccional de Menores Juan B. Zunzunegui al Jefe de la Capitanía Central del Puerto Dr. Diego G. de la Fuente-- (La Prensa, Domingo 22 de abril de 1877), reproducido íntegro en el Apéndice C-X. [9] A raíz de un sumario, las autoridades del Colegio tomaron conocimiento de la existencia de una sociedad denominada “Los Chichones”, que “…imponía sus caprichos al resto de los alumnos y aquel que no acataba sus arbitrarias decisiones era sometido a una severa paliza” (Orden del Día del 11-IV-1877, citado en García Enciso, 1970, 124). [10] Ver la nómina de expulsados, en Listado L-II. El caso central que desató la intervención de las autoridades fue el del Aspirante Francisco Chouciño (6-4-A), quien sufrió una terrible paliza con la indiferencia de los Cadetes Carlos Soler (3-3-I), Pedro Wilches y Rómulo Olivieri (5-8-I), los que luego fueron sancionados (ver Apéndice C-VII). Si bien Wilches no se graduó y Olivieri no pasó de Subteniente, Soler alcanzó el grado de Teniente Coronel. [11] García Enciso, 1970, 125. [12] ver para más detalles el Apéndice C-XIX, relativo al atentado de sodomía que pretendieron llevar a cabo los Aspirantes Don César Cerri y Don Felipe Goulú, contra los Aspirantes Carlos Alvarez, Ernesto Segarra, Alfredo Plot, Manuel Vega Segovia y Manuel Maciel (AGE, Leg.3035). [13] Sobre la choteada, ver Salessi, 2000, 267-268. Para el Sargento Mayor Francisco Smith hechos como el perpetrado por el cadete Cerri “…indigno e inhumano acto”, merecen “…un ejemplar castigo para cortar de raíz tan abominable inclinación y mas para el que viste el honroso uniforme militar” (AGE, Leg.3035, fs.2). [14] Cuando la rebelión del 80 “…el Capitán Julio Peralta Martínez era Habilitado de este Colegio Militar y entonces abandonó su puesto, llevándose fondos y libros que le estaban confiados por el cargo que desempeñaba”, Palermo, IV-84 (AGCMN, LCN, No. 12, folio 36). Lo que es aún peor, al Capitán Habilitado “…lo siguieron cinco cadetes” (MMGyM, 1881, II, 287). Arturo Lugones (12-6-I) era “…un alumno sobre el que pesa la mancha de la deserción en la rebelión de 1880 y el que más tarde fue uno de los más comprometidos en el motín que tuvo lugar en este Colegio el 6 de septiembre de 1882”, Santa Cruz a Joaquín Viejobueno, Palermo, 21-IV-1883 (AGCMN, LCN, No.11, 263). Pese a ello Lugones hizo una carrera exitosa pues se graduó y luego alcanzó el grado de General de Brigada. Los acontecimientos políticos del 80, que conmovieron al país, “…obligaron a alejar del Colegio a los alumnos bajo las órdenes del Subdirector y oficiales” (MMGyM, 1881, XXIX). En dicha oportunidad se resolvió ir de campamento a la Isla de Martín García. [15] ver Martínez, 1890, 204. [16] García Enciso, 1970, 87. Para el rol de las bandas de música militares en la construcción del estado argentino (1880-1910), ver Cejas, 2005. [17] AGCMN, Orden del Día del 14-I-1876 (García Enciso, 1970, 113). [18] Uno de los prostíbulos más frecuentados por los cadetes se encontraba en el cruce de las calles Lavalle y Talcahuano, ver Carretero, 1998, 130. [19] Para acceder a la boca del Arroyo Maldonado era preciso atravesar las vías del Ferrocarril del Norte, circuito que estaba vedado a los alumnos del Colegio, justamente por estar fuera del control óptico de los imaginarias. [20] En el viaje organizado a la Isla de Martín García, ubicada en el estuario del Río de la Plata, el Aspirante Alfredo Plot denuncia que hubo casos de sodomía (AGE, Leg. 3035, fs.26). A su vez, García Enciso (1970) cuenta que dicho viaje, ocurrido en 1880, lo fue en dicha Isla “…durante diez días con dos tormentas de agua y viento huracanado que los transcurrieron en las carpas”. (García Enciso, 1970, 138). El Aspirante Plot “…sabía por Segovia, que Maciel tenía una cita con este para efectuar el coito a proposición de Maciel” (AGE, Leg.3035, fs.25). [21] ver Apéndice C-XXIV. [22] ver Yuste, 2002. [23] Hernández, 1995, citado en Figueroa Perea, 2005, 48. Consultar también La Cecla, 2004. [24] ver Huneeus e Isella, 1996. [25] Según la declaración del Aspirante Carlos Alvarez, “…intentaron lo mismo con el Aspirante Segarra al cual Cerri volteó al suelo haciendo el ademán de efectuar el coito” (AGE, Leg.3035, fs.7). También “…intentaron desprenderle los pantalones, pero que ignora la intención, por cuanto no pasó más adelante; pero que si sabe por habérselo dicho el Aspirante Segarra, que cuando Cerri lo hechó al suelo a este, le pasó el miembro por entre medio de las piernas” (AGE, Leg.3035, fs.8). Según el Aspirante Manuel Maciel, “…Cerri lo tomó al Aspirante Segarra, y lo volteó en la orilla, tomándolo de las piernas que se las alsaba” (AGE, Leg.3035, fs.10). Según Segarra “…viendo que no podía conseguir su intento que era forzarlo, lo dejó para ir a tomar a Segovia” (AGE, Leg.3035, fs.14). En la ampliación de su declaración indagatoria, Segarra manifiesta “…que cuando el Aspirante Cerri lo volteó, y lo tenía boca abajo, le pasó el pene repetidas veces por entre las piernas” (AGE, Leg.3035, fs.20). Y Plot declara “…que cuando Cerri corría a Maciel le pareció entrever intención maliciosa” (AGE, Leg.3035, fs.27). [26] Sobre la pederastía en la Grecia Antigua, ver Fatás, 1971. [27] El Aspirante César Cerri, quien seguramente por ser el último en ser indagado tuvo oportunidad de ser convenientemente asesorado, manifiesta que “…como ha dicho mas antes no lo llevaba mas objeto que el de chacotear, y que estas bromas de mano era la primera vez que las daba a los mencionados, que le extraña sobremanera le hayan dado un carácter contrario al que tenían, máxime que cuando regresaron del río, el declarante, Segovia y Segarra lo hicieron en la mejor armonía sin que ninguno de estos le hiciese la más mínima manifestación de desagrado, que el se inclina a creer que los Aspirantes que se quejaron hayan sido inducidos por otros (AGE, Leg.3035, fs.35). Por el contrario, el Aspirante Segarra declara que “…respecto a lo que estos les hacían a los Aspirantes Alvarez, Segovia y Maciel, las consideraba como una broma grosera; pero no así lo que le habían hecho a él, que lo creía una cosa formal [sic]” (AGE, Leg.3035, fs.15). [28] Sobre la clandestinidad homosexual, ver Pollak, 1987, 75. [29] En cuanto a la verosimilitud de la intención maliciosa o elemento de dolo en el delito perpetrado, el Aspirante Enrique Segarra manifiesta que “…cuando deseaban regresar se lo impedían Cerri y Goulú con objeto de que vinieran juntos, pudiéndose escapar el Aspirante Alvarez, a quien Cerri ofreció darle de bofetadas si daba cuenta de lo ocurrido” (AGE. Leg.3035, fs.15). [30] El escribano designado en el sumario fue Arturo Orzábal. Debo esta observación a la perspicacia y experiencia en el tratamiento de estos casos de la psicoanalista Marta Ainsztein. [31] César Cerri pertenecía a la 10ª Promoción, ingresó en 1878, y se graduó en 1884 como 14º en el Orden de Mérito. En la ampliación de su declaración el Aspirante Enrique Segarra manifiesta que “…cuando el Aspirante Cerri lo volteó, y lo tenía boca abajo, le pasó el penen repetidas veces por entre las piernas” (AGE, Leg. 3035, fs.20). El testigo Carlos Alvarez manifestó que “…en estas circunstancias vino Cerri, lo agarró y lo hechó al suelo, dejándolo en seguida para dar lugar a que Goulú se le hechase encima (AGE, Leg.3035, fs.7). [32] Alfredo Plot fue dado de baja primero el 19 de julio de 1881, y definitivamente el 31 de enero de 1882 (MMGyM, 1882). Manuel Vega Segovia ingresó al Colegio Militar en 1880, egresó en 1884 como noveno en Orden de Mérito entre cuarenta egresados, alcanzó el grado de Teniente 1º, participó de la represión de las tropas radicales en la batalla de Ringuelet, y falleció a los 40 años de edad en 1904. Vega era nieto del Coronel Nicolás Vega, Gobernador de San Juan en 1830, sobrino carnal de los Tenientes Coroneles Augusto e Ignacio Segovia, y sobrino político de José Avelino Aramayo, refundador de la Minería Boliviana. Manuel Maciel era oriundo de Chascomús, hijo de Manuel Maciel y Aurora Superí. Entre los camaradas de Promoción del Cadete Cerri que alcanzaron notoriedad podemos mencionar a los Generales Tomás Vallee, Martín José Rodríguez y el Dictador José Félix Uriburu. De Enrique Segarra nada he podido averiguar salvo que pedía permiso para pasar las vacaciones al Pueblo de Ranchos (AGCMN, LCN. No.11, folio 224). [33] César Cerri pertenecía a la 10ª Promoción, y los Aspirantes Plot, Vega, Alvarez y Segarra a la 16ª Promoción. [34] García Enciso, 1970, 137. [35] García Enciso, 1970, 137. [36] La muerte temprana podía obedecer a enfermedades, epidemias, y accidentes mortales tales como orden cerrado, ejercicios gimnásticos y maniobras militares. El primer cadete inmolado fue el Aspirante Metrovio Garrido, que motiva la instrucción de un sumario (AGCMN, Orden del Día, 22-II-1875, citado en García Enciso, 1970, 109). Trece años más tarde, el 23 de setiembre de 1888, en medio de un curso en un aula, el Cadete Ricardo Remedi mató accidentalmente con un revolver que llevaba oculto al Cadete Prudencio del Castillo (García Enciso, 1970, 162). Pero a los accidentes no eran inmunes ni siquiera los profesores. El 22 de mayo de 1882, y como consecuencia de unas pruebas con un cañón fabricado en el Parque de Artillería, fallecía el profesor de la asignatura Fortificaciones Sargento Mayor Cesáreo Domínguez (García Enciso, 1970, 144). Para los detalles del accidente mortal que costó la vida del Mayor Domínguez, ver el Legajo personal del Comandante Domingo Viejobueno (AGE, Leg.13.688). En la célebre novela La Ciudad y los Perros del ex cadete Mario Vargas Llosa sucede algo similar en el Colegio Leoncio Prado, donde el cadete Arana fallece como consecuencia de un aparente error de tiro. Sin embargo, Vargas Llosa oculta la existencia de acosos sexuales. [37] Salessi, 2000, 268. [38] El Cadete César Cerri ensaya como estrategia de autodefensa el sarcásticamente denominado “ventilador”, pues denuncia como “…afectos a representar el papel de mujer, por efectuar el coito, y que como un ejemplo puede citar los Aspirantes Julio Timoteo García, José María Rosendi, Manuel Larre, Carlos Wappers, Fernando Beret y Juan José Búcar”; pero que fue “…testigo ocular de un solo caso que se efectuaba hace tiempo, un sábado como a las tres de la mañana, entre el cabo José Elías Martearena y el aspirante Carlos Mallo, haciendo el último de mujer” (AGE, Leg.3035, No Microfilmado, fs.35v. y 36). En cuanto a Rosende o Rosendi, el acusador Aspirante Alfredo Plot confirma lo alegado por Cerri y agrega: “…Que lo ha oido a muchos, recordando en este momento por haberlo oido con más frecuencia a los Aspirantes Jacinto Pizarro y Pedro Ferreira, que respecto a los autores ignora y que ha oido decir que el hecho fue verificado en Martín García” (AGE, Leg.3035, fs.26). Fernando Beret ingresó al Colegio Militar en 1880, egresó en 1884 como 13º en Orden de Mérito entre cuarenta egresados, llegó a Teniente Coronel y falleció en 1902 a los 36 años de edad (AGE, Leg.1735). José Horacio Rosendi era primo hermano de Julio Timoteo García, nació en Buenos Aires en 1868, ingresó en 1880 en la Promoción 12ª, egresó en 1886, se retiró de Mayor en 1906, y falleció en 1924 a los 56 años de edad. Al momento de egresar César Cerri del Colegio Militar ingresaba Juan Comas, quien a la postre resultó ser el Mayor Comas, el mismo que en 1906 como integrante de la Escuela Superior de Guerra ultimó al Capitán Arturo Macedo e intentó vanamente suicidarse en un aparente escándalo pasional (Salessi, 2000, 363-372; y AGE, Leg.3155); debemos señalar que el expediente correspondiente al sumario respectivo desapareció). Posteriormente, en la primera presidencia de Yrigoyen, Comas fue designado Director del Archivo General de la Nación (Etchepareborda, 1968, 217, nota 44). Bazán (2004) reproduce en su libro el retrato de ambos (Bazán, 2004, 165). Comas era hijo del Jefe Político de Paraná (Entre Ríos) y Senador Provincial Domingo Comas (1883). Más luego, a fines de 1942, se desató el famoso escándalo de los cadetes del Colegio Militar con conocidos homosexuales de la noche porteña y que fueron procesados por el Juez Narciso Ocampo (Salessi, 2000, 362; y Bazán, 2004, 219-224). Parece ser que la mujer que actuaba de anzuelo era Zully Moreno, mujer del dueño del Teatro Maipo Luis César Amadori, y que uno de los cadetes dado de baja con ese infausto motivo fue el hijo de Rubén Darío (El expediente correspondiente con todas las fotos se encuentra en la Subdirección del Colegio Militar, pero su acceso es restringido). [39] Hijo del Guerrero del Paraguay Mayor Estéban Chouciño (¿? - 4/1/1871) [A.G.E. 3626]. Para los casos anteriores a su promoción, el Aspirante César Cerri alegaba que “…pueden ser informados mejor por el cabo [Aquiles Enrique] Suluaga y el cadete [Rogelio] Tristany” (AGE, Leg.3035, No Microfilmado, fs.35v. y 36). El eventual testigo Aquiles Zuloaga (7-13-I) nació en Mendoza en 1857, ingresó en 1875 en la Promoción 7ª, se graduó en 1880 como 13º en el Orden de Mérito entre un centenar de egresados, alcanzó el grado de Teniente Coronel y falleció en 1898 a los 41 años de edad. Junto a Zuloaga se graduaron el Teniente General Ramón Jones (7-3-A), el General de División Proto Ordóñez (7-7-I) y el Teniente Coronel Carlos Wappers (7-12-I). Y el otro eventual testigo Rogelio Tristany (6-6-C) nació en Santa Fé en 1859, hijo del un afamado jurisconsulto, educador y periodista catalán llamado Manuel Rogelio Tristany y de Pilar Blanco; ingresó en 1873 en la Promoción 6ª y egresó en 1879 como 6º en el Orden de Mérito entre una veintena de egresados, alcanzando el grado de Capitán, y falleció en 1883 a los 24 años de edad en la campaña del Desierto (Figueroa, 2001). Es decir, quienes podían atestiguar la existencia de casos de sodomía en el Colegio Militar podían remontarse a la sexta Promoción, la misma que perteneció al fundador de la Escuela Superior de Guerra, General Pablo Riccheri, y al Coronel Benjamín Calvete, conspirador radical en 1904. [40] Entre los cadetes implicados en este escándalo que no alcanzaron a graduarse figuran Alfredo Plot, Carlos Álvarez y Enrique Segarra, siendo estos dos últimos los únicos que elevaron la queja contra el Aspirante Cerri que dio lugar al sumario. Por cierto, las autoridades del Colegio resolvió dar de baja al Cadete César Cerri (Orden del Día de 9 de marzo de 1881-AGCMN, Libro de Ordenes del Día, No. 3, folio 277). También fueron dados de baja los Aspirantes cordobeses Jacinto Pizarro y Pedro Ferreira mencionados en su testimonio por el cadete Plot. Parece ser que en la Escuela Naval también ocurrían estos casos, y generalmente cuando eran dados de baja Aspirantes cuyos apellidos comenzaban con igual letra, se sospechaba que obedecía a estas causas por cuanto las literas de la cuadra estaban asignadas por orden alfabético (comunicación personal de un colega que me pidió reserva de identidad). [41] Rawson fue padre del General Franklin Rawson, líder del golpe de estado de 1943, acontecido un año después de haber estallado el último escándalo conocido de los cadetes del Colegio Militar (1942). [42] La Prensa, 1-IV-1882, n.3714, col.6, citado en García Enciso, 1970, 137 y 138, y reproducido en el Apéndice A-II. Cuando empezaron los ataques “…injustos y bruscos que La Nación me ha dirigido y los que obedecen a miras políticas, sentí algunos síntomas que me hicieron comprender que las Compañías habían sido tocadas, pues que se encontraron escritos en las paredes los letreros “Viva el partido liberal”, “Muera Santa Cruz” (Apéndice C-XX) [43] Coronel Simón de Santa Cruz a la Comisión Examinadora del Colegio Militar de la Nación, Palermo, 1 de diciembre de 1882 (MMGyM, 1882, 68). Ver también los Apéndices C-XX y C-XXIII. [44] Entre los castigados se encontraban Rualdo Coronel, Antonio Jiménez, Carlos Mallo, Estéban García, Manuel Roldán, Estanislao López, Manuel Rawson, Rómulo Olivieri, Manuel Vega, José M. Castro (Apéndice A-III). Mallo y Vega ya habían sido denunciados por los Aspirantes Cerri y Plot como partícipes en actos de sodomía (Apéndice C-XIX). Es interesante observar que del Libro No.11 del Copiador de Notas del Colegio Militar fueron arrancados con navaja dos folios. El primero, correspondiente a un documento registrado entre el 11 de mayo y el 23 de mayo de 1883, fue arrancado antes que el libro fuere foliado, y el otro después de dicha foliación, pues falta el documento del 5 de septiembre de 1882, registrado entre los folios 47 y 49. [45] Levine y Pavelchak, 1985, II, 64. [46] Apéndice C-XXIII. [47] Ver Apéndices C-XXI y C-XXII. El Decreto suspende el viaje de Instrucción, rebaja a la clase de tropa a los sargentos, cabos y distinguidos, y pone bajo severa vigilancia a los cadetes Jiménez, Rawson, Mallo, José María y Bernabé Castro, Manuel Vega Segovia, Rómulo Olivieri, Oliveira, Lemos, Reybaud, y Carlos Moret (Legajo Personal de Manuel Lino Francisco Rawson, AGE, Leg.10.760). En Junio de 1885, Santa Cruz informa que los Aspirantes Estéban García y José M. Castro Sundblad, “…después de encabezar un motín en el Colegio contra sus Superiores, pasaron dos meses presos en el Retiro y los que en el mismo día que volvieron al Colegio y que eran perdonados por la Superioridad cometieron la gravísima falta de faltar nada menos que al Sr. Jefe del Estado Mayor General cuando les dirigía la palabra, razón por la que fueron en el acto expulsados del Colegio. Al poco tiempo estos jóvenes que comprendieron todo el alcance de su falta mostraron su arrepentimiento solicitando gracia y la Superioridad les concedió”. (Coronel Simón Santa Cruz al Ministro de Guerra, Palermo, 16-XI-1885, AGCMN, Libro Copiador de Notas, No.12, folio 277). [48] Procedimientos Sumarios instruidos en el Colegio Militar en 1886 contra los aspirantes de la segunda compañía Juan C. Huergo y Manuel Padilla acusados del delito de Injuria. Juez Fiscal Teniente 2º César A. Portunato, Escribano Cabo 1º de la Primera Compañía Ernesto M. Aguiar. El Sumario fue instruido por “…haber escrito en uno de los calabozos del Colegio varias expresiones obscenas alusivas a la persona del Capitán de la segunda compañía del Colegio Militar Dn. Rómulo Páez”. (AGE, Leg.10.326, fs.8-8v). [49] Una vez dados de baja del Colegio Militar, Manuel Maciel y más luego Juan C. Huergo, se las ingeniaron para que los dieran de alta en la Escuela de Cabos y Sargentos (MMGyM, 1884-85, 196-99). [50] ver Cáceres y Rosasco (2000), citado en Figueroa Perea, 2005, 53. [51] César Cerri pertenecía a la 10ª Promoción, llegó a Coronel y era sobrino del en ese entonces Teniente Coronel y luego General Daniel Cerri. Felipe Goulú era hijo o hermano del Inspector de Ferrocarriles Nacionales Julio F. Goulú, y nieto del célebre dibujante Jean-Philippe Goulú, y si bien solicitó la baja del Colegio Militar el 24 de agosto de 1881, fue dado de alta en el Ejército, institución donde alcanzó el grado de Teniente Coronel. Como Mayor participó como insurrecto en la Revolución de 1893 (AGE, Leg.532), y cuando Teniente Coronel como oficial leal en la Revolución de 1905 acontecida en Mendoza (AGE, Leg.5704, y Lacoste, 1990, I, 33 y 43, nota 9). Manuel Maciel ingresó en 1881, fue dado de baja el 25 de octubre de 1881, de alta en la Escuela de Cabos y Sargentos en 1884, y nuevamente de alta en el Colegio Militar, lugar donde egresó en 1886 como penúltimo en Orden de Mérito, para alcanzar el grado de Teniente Coronel, retirarse en 1907 y fallecer a los 76 años de edad en 1935 (Figueroa, 2001). Fernando Beret perteneció a la Promoción 14ª, llegó a Teniente Coronel y falleció en 1902 a los 36 años de edad (AGE, Leg.1735). Junto con Cerri, Beret y Vega Segovia se graduaron el Teniente General Luis Dellepiane, el General de División Gregorio Vélez, y los Generales de Brigada Lorenzo Bravo y Salvador Martínez Urquiza. Carlos Wappers llegó a Coronel y fue Agregado Militar en Bélgica antes de la Primer Guerra Mundial, de cuya misión dejó un interesante Informe inédito (AGE, Leg.275). El salteño José Elías Martearena ingresó en 1877 en la Promoción 8ª, egresó en 1881 como 4º en el Orden de Mérito entre sólo cuatro egresados, y alcanzó el grado de Teniente Coronel, falleciendo en 1911 a los 50 años de edad. Mallo era hijo del Dr. Pedro Mallo, Profesor de Higiene Militar del Colegio, ingresó en 1879 en la 9ª Promoción, egresó en 1883 como 5º en Orden de Mérito entre catorce egresados, y llegó también a Teniente Coronel, falleciendo en 1900 a los 37 años de edad (Figueroa, 2001, 90 y 95). Fueron camaradas de Mallo en la Promoción 9ª los Generales de División Ramón María Ruiz, Ricardo Cornell y Antonio Claro Giménez; y el Coronel José A. Rojas, Agregado Militar en Alemania, quien dejara inédito un minucioso Informe (AGE, Leg.11.367).

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