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viernes, septiembre 29, 2006

Resistencia Radical a la Dictadura en Argentina (1966-68)

Resistencia Radical a la Dictadura en Argentina (1966-68) Efectuóse el sepelio de la señora Silvia E. M. de Illia (La Nación, jueves 8 de septiembre de 1966) Crecida concurrencia asistió al acto del sepelio de la señora Silvia Martorell de Illia, realizado ayer en la Recoleta. Cuando en las primeras horas de la tarde, después de una ceremonia religiosa en la iglesia del Pilar y dos discursos ante la tumba de Alvear, en la entrada de la necrópolis, el ataúd cubierto de orquídeas fue depositado en la bóveda de la señora Marcelina Alem de Irigoyen, la gente colmaba la zona del cementerio. En repetidas ocasiones saludó el paso del cortejo con pañuelos en alto y, concluídas las ceremonias fúnebres, cuando el doctor Arturo Illia se retiró del lugar, fue ovacionado al grito de “presidente! ¡presidente!”. Toda la plana mayor del gobierno del doctor Illia, desde ministros a funcionarios, y desde jefes partidarios hasta numerosos simpatizantes, estuvieron presentes en las ceremonias. Poco después de retirarse el ex presidente, a la salida de la Recoleta, parte de la gente inició una manifestación que circuló hasta las inmediaciones de Callao y Santa Fé, donde fue dispersada por las fuerzas policiales de un carro de asalto. Los manifestantes en los primeros momentos calculados en unas trescientas personas, agitaban pañuelos y gritaban estribillos como Illia presidente!, Gobierno civil! Y Militares al cuartel!”. Entre los manifestantes se vió al yerno del ex presidente Gustavo Soler, y a muchos dirigentes de las organizaciones juveniles de la disuelta UCRP. El cortejo fúnebre Una docena de carrozas repletas de ofrendas florales y un coche fúnebre conduciendo el ataúd inició a las 10.40, desde el domicilio del doctor Nicolás Romano, donde fueron velados los restos de la señora de Illia, en Uriburu 1020, la marcha hacia la Recoleta. Inmediatamente detrás del coche fúnebre se ubicaron el doctor Illia, sus hijos y otros familiares, ex ministros y dirigentes de la UCRP; todos iniciaron la marcha a pie hacia el cementerio, seguidos por un público que colmaba aproximadamente la extensión de dos cuadras. Un patrullero policial y algunos motociclistas encabezaban el cortejo abriéndole camino entre el numeroso público. Desde las 5 de la mañana la afluencia de gente al lugar del velatorio se había renovado, repitiéndose largas filas para tener acceso al lugar. A las 9 había ya un denso gentío en la zona y el tránsito estaba cortado. A las 9.30 el doctor Illia, acompañado de sus hijos y otros íntimos se dirigió hacia la capilla donde se velaban los restos de su esposa y poco después se clausuraron las puertas del recinto y se procedió a sellar el féretro. Con dificultades debido a la densidad del público, el cortejo fúnebre tomó por la calle Uriburu y luego por Juncal, Ayacucho, hasta desembocar en la avenida Quintana, frente a la iglesia del Pilar. La inhumación Concluidos los discursos, y con las mismas características de confusión, el cortejo se dirigió por la avenida principal de la Recoleta y luego por una de las laterales hasta el frente del mausoleo de Marcelina Alem de Irigoyen. En el mismo, luego de una corta ceremonia, se colocó el féretro de la señora de Illia. A continuación descendieron para despedirlo el Dr. Arturo Illia, sus hijos Emma, Leandro Hipólito y Miguel, y el profesor Ricardo Illia. Leandro salió del mausoleo con una orquídea, que entregó a su hermana Emma, y luego los dos, junto con el doctor Illia, se dirigieron hacia la salida tomando diferentes calles internas para evitar al público, pero sin poder escapar a numerosos apretujones y empellones de los que al grito de “Presidente”, trataban de estrechar la mano del doctor Illia. Al llegar el cortejo junto a la salida, los jóvenes comenzaron a saltar y agitar pañuelos blancos al grito de “Gobierno civil”, o “Illia presidente”, mientras algunos trataban de imponer silencio y los menos entonaban el Himno nacional. Finalmente, una avalancha acercó al doctor Illia a un coche del cortejo, donde entró con sus dos hijos, despedido por aclamaciones. La manifestación Al partir el doctor Illia y sus familiares, quedaron en el lugar recibiendo el saludo de los asistentes, los ex integrantes de su gabinete, doctores Palmero, Solá y los hermanos Leopoldo y Facundo Suárez. Al mismo tiempo, eran ya las 13.30, alrededor de 200 jóvenes que habían asistido al sepelio marcharon en manifestación por la avenida Quintana en dirección a Callao reclamando reimplantación del gobierno de Illia y estribillos como “No nos puede gobernar un gobierno militar”. Al llegar a Callao, dos coches patrulleros cruzaron la manifestación, a la cabeza de la cual aparecía el doctor Gustavo Soler, yerno del doctor Illia, pero también el resultado fue negativo. En Las Heras, con otro carro de asalto, logróse dividir a los manifestantes en dos grupos. El más reducido y exaltado siguió por Callao hacia Santa Fe, quebrando el vidrio de un camión estacionado chapa 771.351, y profiriendo insultos contra la policía. En la esquina de Callao y Santa Fé, de este grupo se destacó un joven rubio, de barba recortada, y que luego de insultar a los policías desde corta distancia, mientras agitaba un pañuelo rojo, fue detenido. Al obligarlo a ascender a un camión de la Guardia de Infantería, que se encontraba en el lugar, el joven propinó una trompada en la cara al oficial que realizó la detención, lanzando el casco del mismo a regular distancia. Al mismo tiempo, con singular encarnizamiento, repartió puntapiés y trompis en la cara de los servidores del orden que se encontraban en el interior del vehículo. Estos respondieron con sus bastones, y luego se procedió a lanzar una bomba lacrimógena para dispersar a los que se encontraban en el lugar. Detenciones La jefatura de Policía informó que el joven detenido en el incidente se llama Eduardo Ricardo Saguier, argentino, de 23 años, soltero, estudiante, y que además fue detenido Rodolfo Banclari, argentino, de 40 años, soltero, empleado. Fuente: La Nación, jueves 8 de septiembre de 1966 Rindióse homenaje ayer a Yrigoyen y Sáenz Peña (La Nación, jueves, 13-X-1966) Con asistencia del ex presidente Illia se ofició ayer al mediodía una misa en la basílica del Pilar, con motivo de cumplirse cincuenta años en que Hipólito Irigoyen alcanzó la primera magistratura del país. Estuvieron, además, presentes en el homenaje, que fue organizado por la comisión nacional de la disuelta UCR del Pueblo, que preside el doctor Ricardo Balbín, el ex vicepresidente de la Nación, doctor Perette; los ex ministros Miguel Angel Zavala Ortiz, Leopoldo Suárez, Carlos Aleonada Aramburu, Fernando Solá y Juan Carlos Pugliese; el ex Intendente Rabanal; los ex presidentes de la Cámara de Diputados y Senadores, respectivamente; señores Arturo Mor Roig y Eduardo Gamond, y muchas figuras vinculadas a la administración anterior. El doctor Illia llegó a la iglesia a las 11.40 en compañía de su hijo Leandro Martín y de su hermano, el profesor Ricardo Illia. La llegada del ex mandatario hasta la entrada del templo se hizo con mucha lentitud debido al crecido número de personas congregadas en el lugar. En la oportunidad se escucharon expresiones como éstas: “Viva el presidente argentino¡”, “Viva el hombre de América¡” y “!Viva el doctor Illia¡”. Al término del oficio religioso se renovaron las expresiones de adhesión al presidente depuesto. La concurrencia se dirigió luego hasta la tumba de Irigoyen, donde se guardó un minuto de silencio y fue depositada una ofrenda floral que tenía la siguiente inscripción: “Homenaje del radicalismo del Pueblo”. Terminó la ceremonia con el Himno Nacional y la marcha “Adelante, radicales”. Frente al sepulcro se oyeron expresiones como “!Viva la UCRP¡” y “!Viva la Democracia¡”. Acto seguido, se dirigieron hasta la tumba del ex presidente Roque Sáenz Peña, donde también las autoridades de la comisión nacional de homenaje colocaron una ofrenda floral. Nuevamente se volvió a entonar la marcha que distingue a la agrupación y a la salida del cementerio una nutrida concurrencia gritó a viva voz: “Presidente, presidente, presidente!”. El público se disgregó luego en perfecto orden. En Santo Domingo Por la tarde, en la Iglesia de Santo Domingo se efectuó otro oficio religioso en memoria del ex presidente Irigoyen, acto que contó con la asistencia del ex presidente Dr. Arturo Illia, el ex vicepresidente, doctor Carlos Perette y numerosos dirigentes de la UCRP. Incidencias Finalizado el oficio religioso, a las 20.40, diez minutos después salió del templo el ex presidente Illia, rodeado de correligionarios, mientras se agregaban a la comitiva unos cincuenta jóvenes que habían entonado cánticos alusivos al derrocamiento del gobierno Radical del Pueblo. El ex presidente ascendió a un automóvil estacionado en Defensa, que lentamente se puso en marcha rodeado de numerosos jóvenes, entre los cuales había algunas mujeres. Mientras tanto en la intersección de la avenida Belgrano y la citada calle se habían apostado efectivos de un carro de asalto del Cuerpo Guardia de Infantería, y como se extendiera en demasía la despedida del doctor Illia comenzaron por dispersar por la fuerza a aquellos. Produjese entonces una refriega que en algunos instantes fue violenta y uno de los jóvenes que resultó herido en la cabeza fue llevado al carro de asalto. Esta situación enardeció a los que permanecían aún en el atrio de la iglesia que comenzaron a gritar contra la policía, hasta que la intervención del R.P. Defalconioni hizo que las cosas se apaciguaran. Durante los hechos resultaron varios agentes con contusiones, así como también Eduardo Saguier, argentino, de 23 años, soltero, estudiante. Este fue detenido juntamente con Marcos Antonio Di Caprio, argentino, de 23 años, soltero; Oscar Raúl Di Filippo, argentino, de 34 años; y Andrés Viajeras, argentino, de 22 años. A los cuatro mencionados se les instruye sumario por atentado a la autoridad, lesiones y desacato. Desorden También a las 20.40 en la esquina de Lavalle y Esmeralda, un grupo de personas, intentó organizar una manifestación relámpago. Inmediatamente intervinieron agentes de las comisarías 3ª y 1ª, dado que el lugar mencionado es el deslinde entre ambas jurisdicciones. La policía intimó a los componentes del grupo a disolverse, y detuvo a cuatro de ellos que no acataron la orden. Los detenidos son Roberto Asisa, argentino, de 23 años, Leopoldo Raúl Vivas, argentino de 20 años, y dos menores de edad. A los detenidos se les instruye en la comisaría 1ª un sumario por desorden, estableciendo las autoridades que se trata de personas de tendencia Radical, que arrojaron algunos volantes –los cuales no pudieron ser secuestrados—en los que se formulan alusiones y severas críticas al gobierno. Los menores, una vez que se proceda a su debida identificación, serán entregados a sus padres. Fuente: La Nación, jueves, 13-X-1966 Le fueron aplicados al Dr. Raúl Alfonsín 30 días de arresto (La Nación, 4-IV-1968 La Plata.- El jefe de policía de la provincia, en su condición de juez de faltas, dispuso ayer la libertad de cinco de los detenidos a raíz de un acto político realizado en esta ciudad. Al mismo tiempo aplicó 30 días de arresto no redimible por multa al ex presidente del comité de la provincia de la disuelta Unión Cívica Radical del Pueblo, doctor Raúl Alfonsín. Como se informó en una edición anterior, con motivo de un acto relámpago realizado el martes último en la intersección de las calles 7 y 50, fueron detenidos lo señores Alfredo Camarlinghi, ex Ministro de Acción Social durante el gobierno del doctor Anselmo Marini; Edgardo Carlos Ferrari, José Fontán y Fulgencio Romero, ex senadores provinciales y Eduardo Saguier. A raiz de esta situación, los doctores Carlos Aleonada Aramburu, Antonio Troccoli, y Miguel B. Zselagowski interpusieron ante el presidente de la Suprema Corte de Justicia un recurso de Habeas Corpus a favor de los mencionados, en cuya nómina no se incluyó al doctor Alfonsín por considerarse que su situación era distinta frente a los hechos. Así planteadas las cosas, ante un pedido de informes sobre la situación de los nombrados a favor de los cuales se interpuso el recurso, el juez de faltas comunicó al titular del alto tribunal, doctor Amílcar Baños, que una vez notificados de la falta que se les imputaba, ayer había dictado sentencia absolutoria, disponiendo la libertad de los nombrados. En cuanto al doctor Alfonsín, continúa detenido en la comisaría 3ª de esta ciudad, sin que existan, según se informó, restricciones en torno de visitas, de familiares y amigos. Al respecto pudo conocerse que el doctor Alfonsín, una vez notificado de la resolución de arresto, decidió presentar apelación, a cuya redacción se encuentran abocados los profesionales ya mencionados anteriormente. Fuente: La Nación, 4-IV-1968 Hubo incidentes en la Recoleta al prohibirse un homenaje a Yrigoyen (La Prensa, Domingo 13 de octubre de 1968 Fue impedido por la policía el acto de homenaje al expresidente Hipólito Irigoyen, que se había anunciado para ayer a las 11, en el cementerio de la Recoleta. Había sido organizado por el disuelto Comité de la capital de la Unión Cívica Radical del Pueblo, y consistía en la colocación de una palma de flores en la tumba que guarda sus restos, ceremonia que según manifestaron dirigentes de aquella agrupación, debía realizarse en silencio y en forma ordenada. Se hallaban presentes entre la concurrencia los doctores Arturo U. Illia y Ricardo Balbín, y el señor Francisco Rabanal. Cuando la columna se dirigía al lugar donde se halla la tumba al ex presidente, la policía, encabezada por el comisario de la seccional 19 impidió su realización. Hubo protestas y varias personas fueron detenidas. El público fue alejado a empellones y gritos por la Guardia de Infantería y cuando las protestas arreciaron, algunos de los asistentes fueron golpeados por los soldados. Para dispersarlos intervino el camión hidrante Neptuno, que mojó, inclusive a miembros de cortejos fúnebres, que eran ajenos a los sucesos. Fue desalojada la plaza y los alrededores, mientras que los detenidos eran trasladados por automóviles patrulleros a la sección 19. Posteriormente, en la Plaza San Martín, los organizadores del acto colocaron la palma de flores destinada a Hipólito Irigoyen en el monumento a San Martín. En esta oportunidad, pronunció una breve alocución el doctor Angel Beiró. En la Recoleta Como el acto que se pretendió realizar en la Recoleta había sido prohibido por la policía. Ésta en previsión de que lo intentaran, situó en las inmediaciones del cementerio un camión Neptuno, dos carros de asalto de la Guardia de Infantería, dos automóviles patrulleros de la sección 19, y numerosos agentes de uniforme y de civil. Previamente se colocó una guardia de agentes uniformados rodeando el monumento al ex presidente, ubicado a 150 metros de la puerta del cementerio, que alejó a las personas que trataban de acercarse a él. Cuando algunas personas habían comenzado a ponerse en movimiento en dirección al sepulcro, el comisario de la sección 19 señor Roberto Estéban Pidal, dispuso que cinco agentes uniformados formaran una valla en el camino de acceso a pocos metros de la entrada principal del cementerio, maniobra que obligó a los concurrentes, cerca de 150 personas, a agruparse en la entrada. En ese lugar los asistentes, fueron advertidos por el comisario mencionado de la prohibición del acto, lo que originó protestas entre la concurrencia. El doctor Angel Beiró trató de disuadir al funcionario reclamando por lo que consideraba “un abuso y una injusticia”. Igualmente, el señor Rabanal, apeló ante el policía, éste mantuvo su actitud porque se produjeron entonces diversas manifestaciones de protesta por parte de los asistentes. En esos instantes en medio del tumulto, se vio caer al comisario, quien era tenido por las manos por un joven mientras otras personas trataban de prestarle apoyo. Al ver esto, los cinco agentes que formaban la valla se lanzaron entre el público y se llevaron detenido al joven que lo había sostenido, después de aplicarle algunos golpes en el cuerpo. Actúa la policía Mientras esto ocurría, numerosos hombres y mujeres aclamaban a la libertad y arrojaban volantes con leyendas como estas: “Pese a los golpes militares, defendiendo ideas y no hombres” y “UCRP siempre en la lucha junto al pueblo”. Varios policías uniformados llevaron a empujones al detenido hacia un vehículo policial donde lo introdujeron a viva fuerza, entre las protestas del público y el llanto de varias mujeres que “pedían que no lo golpearan mas”. En su defensa corrió el doctor Ricardo Balbín y junto al automóvil mantuvo una discusión con el sub-comisario Santiago Vilas. Este se hallaba visiblemente exasperado y repetía: “Doctor, le pido que se retire”, mientras que el doctor Balbín, también en alta voz, hacía oir sus protestas. Pudo saberse que el detenido era Eduardo Saguier, estudiante de sociología, de 25 años de edad. Este hecho distrajo un tanto la vigilancia policial, oportunidad que aprovecharon los manifestantes para encaminarse hacia la tumba. Advertido el hecho marchó hasta allí una columna de la Guardia de Infantería, junto con policías en traje civil, entre los que se hallaban el comisario Pidal y el sub-comisario Vilas. Bastones y gritos Ya junto a la tumba, hasta donde había podido llegar parte de la concurrencia, intervino la policía y, mientras los soldados de la Guardia de Infantería rodeaban el monumento esgrimiendo sus bastones y carabinas, el comisario Pidal se dirigió al ex presidente de la Nación Arturo U. Illia, que en esos momentos avanzaba con varias flores en la mano. “Doctor –dijo—usted que es sensato, pida a esa gente que se retire. El acto no se puede realizar y yo cumplo ordenes”. El doctor Illia inició el regreso rodeado de varias personas y en esos momentos una señora expresó a gritos su protesta “ya estamos cansados de tanta policía”. “Basta de injusticias” expresó, y entonces fue sujetada entre dos agentes y trasladada hasta un vehículo policial. Se trataba de la profesora Ana Rivero Almagro de Paz. En el ínterin los asistentes eran desalojados del lugar a empujones entre los gritos de los soldados de la Guardia. También, utilizaron los bastones y las culatas de las carabinas, que portaban. En estas condiciones, parte de la concurrencia fue obligada a marchar hasta la puerta de entrada del cementerio. Otros Incidentes Al llegar a ese lugar, el joven Gabriel Salas Oroño, argentino de 17 años, fue arrojado contra una puerta, produciéndose la rotura del vidrio de la misma. El joven fue tirado al suelo y entre los restos de vidrio castigado a golpes de bastón y a culatazos por 5 o 6 soldados de la Guardia de Infantería. Arreciaron sobre él los bastonazos y puntapiés que en forma sostenida le propinaban los agentes produciéndole una herida cortante en la cabeza. En esos momentos, el padre del menor, José Salas Oroño, argentino de 51 años, se lanzó sobre los policías tratando de castigarlos con el mango de un paraguas. Esta reacción irritó aún mas a los soldados y mientras unos lo sostenían tratando de reducirlo, otros le aplicaban golpes en la cabeza con los gruesos bastones. Cuando el hombre cayó al suelo, atontado por los golpes, varios agentes continuaron con su acción violenta. Luego fue arrastrado por la acera y al querer incorporarse le aplicaron un golpe que lo arrojó de espalda sobre el cordón de la acera, entre aguas estancadas. Luego se lo tomó e introdujo en un vehículo policial. Agua y nuevos detenidos En el exterior, mientras la Guardia de Infantería se aprestaba a desalojar la plaza vecina, el camión Neptuno ejercía su acción contra las personas que se hallaban en la acera del cementerio. Con su potente chorro de agua fueron empapados puesteros de flores, periodistas, asistentes al acto y otras personas ajenas a lo ocurrido. Allí fue detenido Rubén Extinguí, argentino, de 25 años, soltero. Acto en la plaza San Martín A las 12, varias personas que descendieron de automóviles se dirigieron hacia el monumento al general San Martín. A su frente marchaba el doctor Angel Beiró y el profesor Antonio Caputo, quienes llevaron la corona que no pudo colocarse en el sepulcro del ex presidente Irigoyen, y que finalmente fue colocada al pie del monumento al Gran Capitán. En esa oportunidad, habló el doctor Beiró para expresar: “Esta palma, que representaba al homenaje de la UCRP a Hipólito Irigoyen y que por obra de la violencia no pudo ser colocada en la Recoleta, ha sido puesta ahora en el monumento al Libertador, como un homenaje imperecedero al espíritu civilista de don José de San Martín”. Fuente: La Prensa, Domingo 13 de octubre de 1968

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