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sábado, septiembre 16, 2006

Reivindicacion Barrio Universitario (2004)

VINDICTA PUBLICA para la UBA (IX-2004) En la denuncia formulada hoy miércoles 22 de septiembre por el Rector de la UBA Guillermo Jaim Etcheverry nada se dice respecto al déficit físico, inmobiliario y urbanístico de la UBA. Toda su crónica denuncia se reduce a las cifras de los montos presupuestarios. Cifras que encubren una distribución arbitraria, discrecional y corporativa que nada significan a un estudiantado universitario vejado por la carencia de aulas, gabinetes, laboratorios, bibliotecas y espacios físicos comunes para sus ansias de una educación acorde con la pregonada sociedad de la información y el conocimiento, y con las modernas tendencias del Nuevo Urbanismo (von Hoffman, Downs, Fulton, Duany, Krier, Flecken, Talen). Para el Rector Jaim y su burocrático entorno la vieja reivindicación de un barrio universitario para la UBA ha sido ominosamente silenciada y en su lugar se insiste en una cantinela de cifras, porcentajes y rankings. Este silenciamiento y arcaico cuantitativismo no es inocente, pues con ello el Rector Jaim busca confundir y perpetuar un statu quo pedagógico y organizativo que garantiza la eternización estructural de las camarillas docentes apoltronadas en las sinecuras de las cátedras, las juntas departamentales y los consejos directivos de cada una de las desperdigadas Facultades. Es hora entonces que el estudiantado de la UBA tome el toro por las astas y pase a reclamar la verdadera deuda que la afecta en forma trascendental. Mientras gran parte de las universidades del país (Córdoba, Cuyo, Tucumán, Comahue) cuentan con ciudades o barrios universitarios, la UBA se halla crecientemente fragmentada en un archipiélago de edificios dispersos en barrios tremendamente distanciados unos de los otros, que hace totalmente imposible –y más aún en los horarios pico en que el intenso tránsito multiplica las distancias—cumplir con el anhelo de una formación universitaria digna e integrada, donde los alumnos tengan la libertad de diagramar su propio plan de estudios y elegir los cursos y los docentes de su íntima preferencia. En la anacrónica Universidad que padecen los estudiantes de la UBA no les es posible conocerse mutuamente, pues se hallan física y geográficamente divorciados. En ese divorcio insalvable, las vocaciones y la investigación científica, humanística y artística no encuentran la imprescindible y debida orientación (que por otro lado el CBC no logra impartir) y estímulo; y la frustración individual se acentúa a límites increíbles, con un inmenso costo social, individual y colectivo. Este es el tremendo páramo en que nos hallamos, un no lugar que la burocracia gremial, estudiantil y docente, se niega a ver y denunciar. Esta es entonces la hora americana en que el verdadero estudiantado debe tomar la decisión de denunciar a la dirigencia traidora y exponerla a la vindicta pública. Eduardo R. Saguier http://www.er-saguier.org Fuente: Pol-Cien y Correo de la Diáspora

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