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sábado, septiembre 16, 2006

Filmus-Concursos (2003)

Filmus--Concursos (VI-2003) En el dia de hoy lunes 9 de Junio el Ministro de Educacion Daniel Filmus disertó sobre el tema universitario en el panel inaugural titulado Semana de Homenaje a la Reforma Universitaria, organizada por la FUA, que se celebra en la Facultad de Ciencias Económicas de la UBA. En su disertación, el Ministro Filmus no se refirió a la estructura de poder vigente en las universidades públicas sino que abundó sobre otros diferentes temas. Con ese motivo cuando se abrió al público la posibilidad de formular preguntas a los panelistas, lo interpelé acerca de la existencia de camarillas en las universidades públicas, que impiden la concertación de concursos transparentes, al extremo de que la mayoría de los mismos son "arreglados", y que sus respectivos Jurados adolecen en consecuencia de la falta de imparcialidad requerida en estos casos, todo lo cual era responsabilidad del Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), que representa a las universidades públicas, y de la Secretaría de Políticas Universitarias, cuyo titular Juan Carlos Pugliese se encontraba presente en el panel, y que era el responsable de que nada se hubiera hecho hasta el presente para solventar tamaño deficit moral. A dicha interpelación el Ministro contestó que nada se podía hacer por cuanto las universidades eran autónomas y que hasta el momento no se había encontrado otro instrumento legal que superara las ventajas del concurso. ¿Es razonable que un Ministro confiese su impotencia y manifieste que no existe recurso legal alguno que ponga coto o controle los mecanismos inmorales que acosan a las universidades públicas, tales como las redes de poder y el clientelismo académico, que son los instrumentos mediante los cuales se "arreglan" semejantes concursos? A renglón seguido, el Ministro comentó, en consonancia con mi denuncia, que en una de las universidades del interior del país, donde a él le tocó ejercer la docencia, pero que no identificó por su nombre, existía un Departamento con veinte (20) profesores regulares con concursos aprobados, pero que sólo contaba con seis (6) alumnos, que se inscribían a los efectos de justificar la existencia de dicho Departamento, y que más luego desertaban por estar logrado el objetivo propuesto. Esta unidad académica necesitaba de la existencia de dicho Departamento por los votos que esos veinte (20) profesores significaban. Ahora bien, ¿es ético que un Ministro de Educación confiese haber sido testigo de semejante latrocinio, y a su vez tácitamente admitir en su propio relato no haberlo denunciado?. ¿Es posible que un Ministro de Educación confiese haber sido testigo de semejante fraude a la institución universitaria sin que hubiere formulado la respectiva denuncia? ¿Es esta la conducta que se espera que exhiban nuestros hombres públicos? Cordialmente, Eduardo R. Saguier Fuente: Pol-Cien, Lunes 9 de Junio de 2003

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