tapiales

lunes, septiembre 18, 2006

El Honor Militar en Argentina (IX-1986)

El Honor Militar (La Razón-26-IX-1985) Señor Director Con relación al actual juicio a los ex Comandantes en Jefe de las Fuerzas Armadas cumplo en contribuir con algunas reflexiones históricas. El descubrimiento de los secuestros, robos, y asesinatos cometido por individuos que han pertenecido a servicios especiales de las Fuerzas Armadas –Gordon, Guglielminetti, Ruffo—pone de manifiesto la imperiosa necesidad de extirpar semejantes delincuentes del seno del Ejército. Puede resultar ilustrativo al respecto, el recuerdo de las ideas que se vertieron a principios de 1822, en ocasión de discutirse en la Legislatura Bonaerense el mecanismo para el reclutamiento de soldados destinados a la formación de las milicias provinciales. El debate se originó al tratar el proyecto de ley presentado por el gobierno que proponía el alistamiento voluntario y, en caso de insuficiencia de hombres, la formación de contingentes. Era habitual durante esa época destinar a los servicios de frontera contra los indios, a los llamados vagos que no tenían ocupación comprobada. En el transcurso del debate el representante Rivas sostuvo que en primer lugar se debía incorporar al servicio de las armas a “los vagos y mal entretenidos”. Intervinieron algunos oradores y quedó en el ánimo de la Sala el consenso de que, efectivamente, había que alistar a “esa porción de hombres perjudiciales, sobre quienes debía recaer primero esta carga personal, y ocurrir a los vecinos honrados y de ejercicio, solamente en caso de no poder llenar las necesidades del Estado con los primeros”. Pero se hizo la expresa salvedad de que no se admitirán criminales en sus filas y el artículo respectivo quedó con el agregado importante: “se fijen en aquellos vagos a cuya repartición no manche un feo crimen”. A continuación, pidió la palabra el Ministro de Gobierno, Bernardino Rivadavia, para rebatir este criterio, porque de ese modo “no se hacía mas que manchar la ley, produciendo una desmoralización pública que debía precaverle el legislador, y haciendo huir del servicio militar a los honrados para darse lugar en él expresamente a los vagos y mal entretenidos”. Y agregó que “el primer objeto del gobierno era de sacar todas las instituciones de ese estado de abyección con que las había caracterizado el gobierno tiránico”. El ejército no debía ser formado por hombres cuya norma de conducta fuere el servilismo, ni tuvieran más estímulo que el temor. La Sala decía que la importancia del soldado “estaba en razón inversa de su servilidad; por consiguiente, que el soldado menos servil, sería el más valiente”. Añadió Rivadavia que para incrementar las virtudes ciudadanas en los hombres de armas, era indispensable proporcionar los estímulos capaces de crear ese honor deseado y eliminar todo aquello que había producido su degradación durante gobiernos opresores. Debíase bregar por inculcar un sentido ético y el honor que significaba defender la Patria. Estas palabras del ministro de Gobierno del general Martín Rodríguez y futuro primer presidente de los argentinos, son un vigente punto de partida para la selección y educación de los integrantes del brazo armado de la Nación Eduardo R. Saguier Director del Instituto de Historia Argentina y Americana “Dr. Emilio Ravignani” Fuente: La Razón-26-IX-1985

0 Comments:

Publicar un comentario

Links to this post:

Crear un vínculo

<< Home