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jueves, agosto 31, 2006

La Deshonestidad Intelectual a propósito de la UBA (2006)

La Deshonestidad Intelectual a proposito de la UBA Por Eduardo R. Saguier saguiere@ssdnet.com.ar Juan F. Segui 3955-Buenos Aires Deshonestidad Argumental disfrazada de Rigor Científico En su respuesta a mi réplica el Director-Investigador Enrique Oteiza insiste en una argumentación reduccionista e insuficiente, que disfraza de rigor científico, al atribuir el origen de la crisis actual de la UBA sólo a la herencia dictatorial, la cual como todos sabemos consistió en purgas y eliminaciones. Más aún, para el Director-Investigador Oteiza la restauración democrática producida a fines de 1983 no bastó para reconstruir la Universidad por cuanto al confirmar el gobierno Radical-Alfonsinista los concursos substanciados durante el Proceso no hizo mas que “debilitar” sus potencialidades transformadoras. A ese sólo par de premisas ocurridas hace más de veinte (20) años se reduce la lógica científica implementada en su artículo-entrevista publicado en Página 12 el domingo 14 de mayo por el Director-Investigador Oteiza para demostrar o concluir las causas de la crisis actual de la educación superior argentina. Pero Oteiza se apresura a aclarar en su respuesta, que mi réplica amén de “ad-hominem” es “falaz”, pues olvidé citar sus “numerosas publicaciones de carácter crítico” referidas a la Ley de Educación Superior (1994) y a la política científica del Secretario Del Bello (1996). No obstante, aún tomando en consideración sus publicaciones “olvidadas”, en su respuesta a mi réplica el Director-Investigador Oteiza impone a su argumentación una conclusión que alardea poseer secuencia lógica pero que a todas luces es forzada, pues astutamente omite en su razonamiento contemplar otras premisas imperiosas que lo habrían ayudado a deducir las razones de la crisis actual. Esas otras premisas imperativas que no contempla en su razonamiento serían las responsabilidades que el gobierno actual tendría, por acción u omisión, en la crisis presente de la educación superior; y por tanto premisas que no pueden ni deben ser excluidas o deslindadas ab initio de una argumentación que presuma de lógica. La ausencia u omisión de una política por parte de cualquier gobierno, como es el caso del actual en materia de educación superior, conmina a la administración a perpetuar las políticas precedentes, específicamente en nuestro país, las políticas educativas neo-liberales que consecutivamente desarrollaron --luego del gobierno Radical Alfonsinista-- las administraciones del tercer y cuarto Peronismo (Menem y Duhalde) y por cierto la de la Alianza (1999-2001). En otras palabras, la crisis presente se desata por obra del influjo combinado y desigual de causas mediatas e inmediatas. No cabe entonces omitir las causas inmediatas y cargar toda la cuenta y la responsabilidad sólo en las mediatas, pues en ese caso el razonamiento se interrumpe, se pierde el hilo, se torna falaz y la conclusión a la que se pretende arribar no se sigue de sus premisas lógicas, es decir se incurre en un caso particular de falacia non sequitur. Por otro lado, si vamos a reducirnos solo a las causas mediatas remotas ocurridas hace más de veinte (20) años ¿porqué no asignar también cuotas de responsabilidad a la política contra-reformista del gobierno Frondicista ocurridas hace cuarenta (40) años, que legalizó la enseñanza universitaria privada, confesional y sectaria, y debilitó gravemente la educación pública (1958-62)? o ¿por qué motivo no remontar el origen de la crisis a los profesores Flor de Ceibo impuestos por la Iglesia pre-conciliar y el nacionalismo oligárquico en las Universidades del primer Peronismo (1946-55), y que anacrónica y persistentemente reaparecieron en el gobierno del segundo Peronismo (1974-76) y en la administración de la ciencia del tercer Peronismo (1990-94). En conclusión, el Director-Investigador Oteiza, al omitir el rol que le cuadra en la crisis actual de la educación superior a las causas inmediatas representadas por la política universitaria y científica continuista de corte neoliberal del actual gobierno --al cual el mismo Oteiza pertenece-- no haría otra cosa que callar premisas necesarias de una argumentación que se jacta de guardar rigor lógico pero que evidentemente sería falaz, y llevaría consigo el patético y solapado propósito de disimular la escoria bajo el felpudo. Eduardo R. Saguier Investigador-Historiador e-mail: saguiere@ssdnet.com.ar http://www.er-saguier.org Réplica de Oteiza El artículo de mi autoría publicado en Página/12 del 14 de mayo último se refiere a lo que está indicado en su título: "La herencia de la dictadura en la UBA". Los comentarios que Eduardo Saguier realiza sobre dicho artículo se refieren fundamentalmente a otras cuestiones que pueden haber incidido en mayor o menor grado en la evolución de la UBA en el período post 83´. Le sugiero que escriba un artículo al respecto. El que lleva mi firma se ocupa del tema enunciado en el título. Desde luego me interesan comentarios sobre la solidez de la argumentación que desarrollo en ese texto. Personalmente creo que las conclusiones a las que arribo, se sustentan bien en el desarrollo del artículo (siempre estoy dispuesto a revisar las conclusiones del artículo, si me encuentro con argumentos que me persuadan de alguna equivocación). Una serie de comentarios ad hominem que incluye el texto de Saguier, podrían constituir un buen ejemplo de ese tipo de falacia empleada para desacreditar un artículo o un trabajo intelectual, sin polemizar realmente sobre el contenido del trabajo en cuestión ni sobre su estructura lógica. En ese aspecto el comentario de Saguier aparece como un ejemplo de libro elemental de lógica sobre el tema: "Falacias empleadas con frecuencia en polémicas sin base lógico-científica (desvío de la atención con ataques ad-hominem". Respecto a algunos de los dichos de Saguier que no se refieren a mi trabajo, pero si a mi curriculum, probablemente se le hayan olvidado mis numerosas intervenciones de carácter crítico realizadas oportunamente sobre la Ley de Educación Superior, la política científica de Del Bello y de otras autoridades a cargo del área CyT del gobierno nacional, la falta de representatividad y participación en los órganos de gobierno, no solo del CONICET sino de muchas otras instituciones de investigación, etc. Como coordinado de la Mesa de Enlace de organizaciones de CyT durante varios años, recorrí el país y participé en numerosos debates reuniones y conferencias de contenido por cierto muy crítico de la orientación de las políticas CyT de diversos gobiernos de turno. Hay mucho publicado en artículos y en algún libro editado a comienzos de la década de los ´90 por el Centro Editor de AL, en su colección Universitaria. De todos modos recuerdo que el artículo al que se refiere Saguier en su reciente comentario de Pol-Cien, se ocupa de lo que indica su título "La herencia en la dictadura en la UBA". Enrique Oteiza Profesor Titular de la Carrera de Sociología e Investigador del Instituto Gino Germani Fac. Ciencias Sociales - UBA Temporariamente Presidente del INADI Ex- Director del Centro Regional para la Educación Superior en América Latina y el Caribe (Ex- CRESALC, Caracas, Ven.)

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